Buscar la fama y la autoestima por un mal camino

Le invito a escuchar el podcast de mi charla en Cinco Minutos de Psicología, de Radio Popular.

Enlace: https://radiopopular.com/podcast/la-figura-de-erostrato-y-sus-actuales-discipulos-delinquir-para-buscar-la-fama/

Publicado en Autoestima, Enrique Pallarés, Enrique Pallarés Molíns, Psicología, Radio Popular, Universidad de Deusto | Etiquetado , , , | Deja un comentario

La virtud de la perseverancia

Te invito a escuchar mi charla en el espacio de Cinco Minutos de Psicología, de Radio Popular de Bilbao. Enlace:

Publicado en Bienestar psicológico, Cinco Minutos de Psicología, Diferencias humanas, Enrique Pallarés, Enrique Pallarés Molíns, Psicología, Radio Popular, Universidad de Deusto | Deja un comentario

De la inconstancia a la perseverancia

De la inconstancia a la perseverancia

Enrique Pallarés Molíns

Doctor en Psicología. Profesor emérito de la Universidad de Deusto

El pasado mes de junio, tras haber conquistado el título 14 del Roland Garros, Rafa Nadal se dirigió a los recién graduados de la Rafa Nadal International School para exhortarles, con amables palabras, a la práctica de la perseverancia y de la humildad. Rafa Nadal era consciente de que no se refería a dos virtudes de moda: «Yo sé que ahora lo que está de moda es la inmediatez y que la paciencia no es una virtud que sea muy valorada». Al comienzo de curso no está de más recordar la virtud de la perseverancia y dejar para otra ocasión la humildad, que Rafa Nadal vincula estrechamente a la perseverancia.

La perseverancia, es decir, la decisión voluntaria –se excluyen las conductas adictivas y otros hábitos inadecuados– de mantener el esfuerzo para conseguir una meta, tiene varias consecuencias positivas. Aumenta, en primer lugar, la probabilidad de alcanzar metas difíciles y valiosas. Sobre todo, induce auténtica y consistente satisfacción con uno mismo; es decir, le hace a uno sentirse mejor de verdad.

La perseverancia es susceptible de fortalecimiento y aprendizaje. Para ello se han sugerido varias líneas de intervención, que se solapan y potencian entre sí. Resulta insuficiente limitarse a exhortar: «Sea usted perseverante y no abandone».

El psicólogo norteamericano Julian B. Rotter destacó la importancia que tienen en el resultado las creencias de control. Creer que el resultado depende de las propias acciones (control interno) y no de otras personas, de la suerte o del destino (control externo), está asociado a mayor perseverancia, sobre todo tras un fracaso. Ahora bien, estas creencias de control interno no son inmutables y fijas, sino que se pueden modificar y desarrollar. La posibilidad de elegir entre varios objetivos o metas es uno de los modos de fomentar las creencias de control interno. Favorecer el desarrollo de las creencias de autoeficacia (creo que lo puedo hacer) mantendrá también la perseverancia.  

Tienen importancia también las explicaciones que damos de nuestros resultados y de lo que nos ocurre. Ver los fallos como consecuencia de la falta de esfuerzo fomenta la perseverancia, mientras que atribuirlos a factores externos o a la suerte inhibe el mantenimiento del esfuerzo y puede llevar a la paralizante indefensión aprendida, al creer con firmeza que nada se puede hacer.

Es importante que los padres y educadores refuercen más el esfuerzo que el resultado, por ejemplo, valorar más el tiempo diario de estudio que las calificaciones finales. Teniendo en cuenta que los refuerzos o recompensas externas (dinero, móvil nuevo) pueden minar la motivación intrínseca, que es el motor que activa y mantiene la conducta hacia la meta, incluso en condiciones adversas. Basar un comportamiento deseable en reforzadores externos puede tener como consecuencia que cese la conducta cuando el refuerzo cesa.

Aprender a demorar la gratificación se suele traducir en un aumento del esfuerzo y de la perseverancia. Algunos aprenden desde niños que todo lo han de conseguir inmediatamente, sin esperar ni un minuto. Haciendo referencia al conocido experimento de Walter Mischel sobre el autocontrol, otros aplazan la gratificación de comer inmediatamente la golosina y reciben después otra más.

Muy importante para perseverar en una actividad es tener el feedback adecuado, es decir, tener información correcta y concreta de la realización de la actividad. Los padres y educadores que no se limitan a señalar que el resultado final está bien o está mal, sino que informan al estudiante, de forma regular, de su proceso y reconocen sus aciertos, aumentan la probabilidad de que la actividad continúe.

El gran obstáculo para la perseverancia son los fallos o fracasos parciales. Prevenirlos y, cuando ocurren, reinterpretarlos como retos a superar, constituye la alternativa eficaz a la tentación de tirar la toalla. Porque, dice Rafa Nadal, «en el camino os vais a encontrar con momentos que no esperabais, y con decepciones que os harán dudar de todo. Es en esos momentos en los que debéis apoyaros en vuestra familia, vuestros amigos y las personas de confianza». Importa, pues, afianzar esa red de seguridad que acoge en la caída y evita que uno se estrelle.

Perseverancia. Una virtud no de moda, pero especialmente necesaria. Tarea imprescindible la de fomentar la cultura del esfuerzo mantenido. Los objetivos importantes no se consiguen con un rápido clic. Perseverancia aplicable a la actividad académica, pero también a la profesión, a la familia, a la amistad y, de modo especial, a la autorrealización y crecimiento personal.

Enlace al texto en PDF:

Publicado en Bienestar psicológico, EL CORREO, Enrique Pallarés, Enrique Pallarés Molíns, Psicología, Universidad de Deusto | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados en De la inconstancia a la perseverancia

El perdón, tema de estudio de la Psicología

Te invito a escuchar el podcast de mi charla en Cinco Minutos de Psicología, de Radio Popular de Bilbao: https://radiopopular.com/podcast/la-psicologia-tambien-estudia-el-tema-del-perdon/

Si deseas conocer más sobre el perdón, puedes consultar mi libro: El perdón como fortaleza humana. Más información sobe este libro en la sección «Mis libros» de este blog.

Publicado en Bienestar psicológico, Cinco Minutos de Psicología, Enrique Pallarés, Enrique Pallarés Molíns, Perdón, Psicología, Radio Popular, Universidad de Deusto | Comentarios desactivados en El perdón, tema de estudio de la Psicología

Entrenar con la imaginación

El entrenamiento con la imaginación es una posibilidad, importante para reforzar el entrenamiento real y una necesidad cuando no es posible el entrenamiento real. Resulta útil para afrontar algunos miedos y situaciones de que provocan ansiedad. Pero también en otras ocasiones.

Este es el tema de mi charla de hoy en el miniprograma Cinco Minutos de Psicología de Radio Popular de Bilbao.

Enlace al podcast: https://radiopopular.com/podcast/entrenar-con-la-imaginacion-como-preparatorio-para-situaciones-complicadas/

Publicado en Ansiedad, Autoayuda, Bienestar psicológico, Cinco Minutos de Psicología, Enrique Pallarés, Enrique Pallarés Molíns, Psicología, Radio Popular | Etiquetado , | Comentarios desactivados en Entrenar con la imaginación

Enfermedad mental: del estigma a la inclusión

Enfermedad mental: del estigma a la inclusión

Enrique Pallarés Molíns

Doctor en Psicología Profesor emérito de la Universidad de Deusto

PDF de la revista Mensajero:

Más del 27% de los europeos sufre alguna alteración psíquica en algún momento de su vida. Inseparable de las elevadas cifras de los trastornos mentales está el sufrimiento de miles de personas concretas y las consecuencias sociales, laborales y económicas. 

La Organización Mundial de la Salud reconoce que la pandemia del COVID-19 ha tenido gran impacto en la salud mental. Sobre todo, en los trastornos de depresión, ansiedad y estrés. Además, ver y sentir ahora los desastres de la guerra, cercana a Europa en nada favorece tampoco la salud mental.

Una larga historia con avances y retrocesos

Desde la más remota antigüedad el ser humano trató de explicar los comportamientos atípicos de algunos de sus convecinos. Las respuestas y los tratamientos han variado mucho a lo largo de los siglos, con progresos, estancamientos y retrocesos.

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad los trastornos mentales fueron comprendidos y abordados desde una concepción mágica, sobre todo como posesión diabólica. Pero algunos médicos de la antigüedad clásica, como Hipócrates, Galeno y Areteo de Capadocia, propusieron una explicación natural, que tardó mucho en aceptarse plenamente, pues siguieron dominando durante siglos las explicaciones no científicas. 

Una acción pionera en la atención al enfermo mental tuvo lugar el año 1409 en Valencia, cuando el padre mercedario Juan Gilabert Jofré, tras salir en defensa de un enfermo mental –Sorolla recreó la escena en el lienzo– promovió desde el púlpito de la catedral la creación del primer hospital psiquiátrico del mundo.

Entre el siglo XVIII y el XIX, los doctores Philippe Pinel y Jean-Baptiste Pussin, además de liberar de las cadenas a los internos de los hospitales de París, iniciaron un tratamiento más humano de los trastornos mentales –«el tratamiento moral»–, basado en la ciencia. 

Años después, Sigmund Freud explicó la enfermedad mental por medio de los mismos procesos psíquicos que atraviesan todas las personas. Así, la enfermedad mental no es ya cualitativamente diferente de la normalidad mental. En el siglo XX, Thomas Szasz y el movimiento de la antipsiquiatría, con su crítica radical, realizaron también una aportación significativa a la comprensión de los trastornos mentales. 

Estos son solamente algunos ejemplos de las principales aportaciones a la comprensión y tratamiento de los trastornos mentales.

Adjudicación de etiquetas

Asignar nombres a las cosas y clasificarlas se realiza espontáneamente y constituye el primer paso de la ciencia. No son excepción los trastornos mentales. Las dos clasificaciones actuales más consultadas son la que incluye la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), de la Organización Mundial de la Salud y el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), de la Asociación Americana de Psiquiatría. El DSM 5 incluye la lista de trastornos mentales, agrupados en categorías, con la definición y los criterios diagnósticos de cada uno de ellos. Sirve de referencia para gran parte de los profesionales de la salud mental, aunque también ha recibido importantes críticas.

Entre ellas está el optar por el diagnóstico categorial (p. e., esquizofrenia: si o no) en lugar del dimensional, que admite grados entre el sí y el no. Además, el aumento del número de trastornos en las sucesivas ediciones y el patologizar o medicalizar algunas experiencias emocionales humanas.

Otros señalan las ventajas del DSM, como su amplia aceptación, lo que favorece la comunicación entre los especialistas y el avance de la investigación para el tratamiento de los trastornos mentales. Además, hace posible la asociación de las personas y familiares afectados con el mismo trastorno.

En realidad, el problema no está tanto en las clasificaciones sino en su uso inadecuado. La edición anterior del DSM especificaba, y la actual no lo contradice, que es una clasificación de los trastornos mentales, pero no de las personas que los padecen. Por eso, se evita utilizar términos como ‘esquizofrénico’ y en su lugar se utiliza la expresión ‘persona con esquizofrenia’. 

De clasificar a estigmatizar

Pero las clasificaciones de los trastornos mentales pueden servir de cantera para etiquetar a las personas y clasificarlas en depresivos, psicóticos, etc. Sin embargo, depresión, esquizofrenia…, son abstracciones, porque lo que existe en la realidad son personas concretas, con solo algunos comportamientos en común según el trastorno. 

La estigmatización es una reacción negativa ante la enfermedad mental, pero, de algún modo, también es causa de la enfermedad mental, por cuanto agrava las reacciones, obstaculiza la interacción con estas personas y dificulta su tratamiento. Se ve a esas personas como parte de un grupo homogéneo y se las despoja de su identidad que se asimila al estigma. Ya no es una persona que padece una enfermedad mental, sino «un esquizofrénico» o «un bipolar».  

Percibirse estigmatizado –marcado– conduce con frecuencia al auto-estigma, a ser, a la vez, estigmatizado y estigmatizador. Una muestra es el género de «chistes de locos». Del prejuicio y discriminación se pasa al auto-prejuicio y auto-discriminación. La persona llega a internalizar o hacer propio los estereotipos y clichés sociales sobre los trastornos mentales, como la falta de capacidad y de control, o la debilidad.  Esto genera o intensifica la negación del problema, no buscar tratamiento, baja autoestima, autodesprecio y otras emociones negativas.

Las familias de las personas con trastornos mentales, además de los problemas que se generan en la convivencia familiar, no quedan libres de las consecuencias negativas del estigma. Además, quedan afectadas por el estigma, lo que puede llevar a experimentar vergüenza, a negar u ocultar la enfermedad, incluso a sufrir el rechazo y el aislamiento social. El estigma salpica, incluso, a los profesionales de la salud mental, sobre todo a psiquiatras y psicólogos (“el loquero”, “también chiflado”). 

Neutralizar estereotipos y prejuicios para borrar el estigma

Existen varias vías de borrar o atenuar el estigma y neutralizar los estereotipos y prejuicios. Con este fin, el conocimiento elemental, pero correcto, sobre la salud mental y sus trastornos es muy importante. Uno de los errores más extendidos es el de simplificar el origen de los trastornos mentales y atribuirlos a una única causa, por ejemplo, una experiencia adversa. Por el contrario, la salud mental, y los trastornos mentales, son el resultado de un conjunto complejo de factores biológicos (por ejemplo, genética), factores personales (por ejemplo, experiencias de los primeros años), factores familiares y sociales. Intervienen, pues, múltiples factores en interacción compleja y no una única causa.

Otra de las cuestiones que necesita ser aclarada es la que se refiere a la peligrosidad de las personas con trastornos mentales, sobre todo de los casos de trastornos psicóticos. Según Jeffrey Swanson, profesor de Sociología de la Salud en la Universidad de Duke, las personas con un trastorno mental no son, en general, más violentas que las personas sin trastorno mental. Cuando lo son, se debe sobre todo a que, además del trastorno mental (esquizofrenia, trastorno delirante) concurre el abuso de sustancias psicotrópicas o la presencia de ciertas alucinaciones o ideas delirantes.

No resulta fácil entender algunas conductas de las personas con trastornos mentales. Sin embargo, con un esfuerzo constante por ponerse en su lugar se llega a descubrir que tras la aparente falta de lógica y de razón, está presente «otra lógica» y «otra razón», que, sin necesariamente compartirla, se puede comprender. El escritor inglés Gilbert Keith Chesterton afirma con agudeza que «No es que el loco haya perdido la razón, sino que lo ha perdido todo menos la razón». Porque la locura más grave consiste en promover guerras, en acaparar sin límites y en provocar o tolerar las injusticias desde el poder económico o político.

Es importante, pues, fomentar la empatía, que va de comprender lo que piensa y siente una persona estigmatizada concreta a desear incrementar su bienestar. Esta empatía se extenderá de algún modo a todo el grupo de personas estigmatizadas, con lo que mejorarán las actitudes hacia dicho grupo.

A mediados del siglo pasado el profesor Gordon Allport propuso el contacto entre grupos –bajo ciertas condiciones– como estrategia adecuada para disolver o atenuar los prejuicios. La evitación del rechazo, y el consiguiente contacto, pueden ayudar a ver de otro modo a las personas con trastornos mentales y a verse uno mismo como parte de un grupo más amplio, rompiendo así la tendencia espontánea a establecer la dicotomía «nosotros» y «ellos».

Las personas reducen también sus prejuicios si son conscientes de que mantenerlos está en conflicto con valores que consideran fundamentales. Hacer consciente que la discriminación a las personas con problemas mentales está en conflicto con los valores que uno sustenta –de igualdad y de apoyar a quien lo necesita–, se ha mostrado eficaz para reducir actitudes negativas.

En general, combatir cualquier prejuicio (racismo, sexismo, edadismo) coadyuva al debilitamiento de otros. Esto ocurre porque los estereotipos y prejuicios con frecuencia se entrecruzan y potencian entre sí.

Mejorar la prevención y el tratamiento

Los trastornos mentales, dado el predominio en la práctica actual del modelo o perspectiva médica, han sido y son tratados por lo general con psicofármacos. Pero, aunque la salud mental tiene una dimensión biológica indiscutible, va más allá de la biología, por lo que el tratamiento no se ha de limitar a la prescripción de psicofármacos.

El profesor británico James Davies insiste en el escaso avance en el tratamiento de los trastornos mentales durante los últimos cuarenta años, en comparación con el notable progreso en el tratamiento de otras enfermedades médicas, como la leucemia. Observa que lo que es un fracaso para la salud mental y para el alivio del sufrimiento de muchas personas, constituye un importante beneficio para la industria farmacéutica y para otros intereses económicos.

Sin descartar el uso de los psicofármacos, aunque sí la prodigalidad en su prescripción, la aproximación holística a la salud mental subraya en la comprensión y en el tratamiento de los trastornos mentales la unidad total de la persona en sus dimensiones física, psicológica, social y espiritual. 

La accesibilidad general a las terapias psicológicas, como se reclama cada vez con más fuerza, es necesaria, sin que las limite el freno de su mayor costo. Además, el ser humano es un ser social y comunitario que exige un tratamiento integral y la inclusión en la comunidad. El Ministerio de Sanidad y Consumó promovió en 2005 una campaña para la sensibilización y eliminación de los prejuicios hacia la enfermedad mental. Destacaba este lema: «Todos somos parte del tratamiento de una enfermedad mental».

La Psicología Positiva contrapone a la clasificación de los trastornos mentales del DSM, un nuevo paradigma, que es el de las fortalezas y valores humanos. Así, frente a las enfermedades mentales están las sanidades o fortalezas humanas –empatía, compasión, reconciliación, justicia, autenticidad, espiritualidad…– que hay que fomentar a nivel personal, familiar y social, para prevenir la aparición de muchos de los trastornos mentales y la agravación de todos. Porque los trastornos mentales resultan del balance dinámico entre los factores negativos que los preparan o disparan y los protectores que los previenen.

Lo anterior puede parecer un objetivo irreal o excesivamente ambicioso, pero solo si no se tiene en cuenta la definición de salud que la Organización Mundial de la Salud propuso en su carta fundacional de 1948 y que sigue en vigor: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».

ENRIQUE PALLARÉS MOLÍNS

Doctor en Psicología

Universidad de Deusto

Publicado en Bienestar psicológico, Enrique Pallarés Molíns | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados en Enfermedad mental: del estigma a la inclusión

La autoestima alta no siempre es deseable

Le invito a escuchar el podcast de mi charla sobre la autoestima en el programa Cinco Minutos de Psicología, de Radio Popular de Bilbao. Enlace:

Personas con la autoestima aparentemente muy alta: ¿esconden alguna inseguridad?

Publicado en Autoestima, Bienestar psicológico, Cinco Minutos de Psicología, Enrique Pallarés Molíns, Radio Popular, Universidad de Deusto | Comentarios desactivados en La autoestima alta no siempre es deseable

El origen del amor

Enlace al podcast de mi charla de hoy, en Cinco Minutos de Psicología de Radio Popular, sobre el origen o comienzo del amor, según la teoría del apego. https://radiopopular.com/podcast/el-amor-entre-humanos-y-su-origen-biologico-una-aproximacion-psicologica/

Publicado en Amor, Bienestar psicológico, Cinco Minutos de Psicología, Emociones, Enrique Pallarés, Enrique Pallarés Molíns, Psicología, Psicología Social, Radio Popular | Etiquetado , , , | Comentarios desactivados en El origen del amor

Los rumores dejan huella

Los rumores dejan huella

Enrique Pallarés Molíns

Doctor en Psicología. Profesor emérito de la Universidad de Deusto

Publicado en El Correo. Domingo, 19 de junio de 2022 y en El Diario Vasco. Lunes, 20 de junio de 2022.

Enlace al texto en PDF:

A comienzos de 1934 un terremoto de gran intensidad sembró el pánico, la destrucción y la muerte en el estado de Bihar, al norte de la India. Provocó también el nacimiento y la difusión de numerosos rumores entre la población afectada. El psicólogo social indio Jamuna Prasad describió y clasificó estos rumores, además de subrayar la influencia de las características del grupo en su difusión. Comparó los rumores de aquella ocasión con los recogidos por la prensa o en archivos en situaciones parecidas y encontró gran semejanza en el contenido de los rumores a lo largo del tiempo y del espacio. Los rumores existen desde siempre, aunque circunstancias de temor e inseguridad, como la creada por la Covid-19, los multiplican.

El rumor es una información no verificada –si se confirma, se convierte en noticia–, de gran interés práctico para el grupo, que circula con rapidez, en un contexto de ambigüedad y amenaza. Va más allá del mero cotilleo. Con el rumor las personas tratan de dar sentido y de afrontar una situación incierta.

¿Por qué unos rumores persisten y se extienden más que otros? Los profesores Gordon Allport y Leo Postman, pioneros en el estudio del rumor y de obligada referencia, indicaron que la fuerza de un rumor dependía de la incertidumbre que provocaba la situación y de la importancia que tenía para los miembros del grupo su contenido.

Respecto a cómo se extienden los rumores algunos especialistas se inclinan por el modelo formalizado que se utiliza para explicar la propagación de las enfermedades contagiosas. Se trata, pues, de un proceso de contagio social. Además, con la transmisión boca a boca el contenido del rumor cambia, a veces sustancialmente. Se suprimen detalles, mientras se añaden o acentúan otros. La generalización del uso de internet y de las redes sociales ha supuesto un cambio muy importante en la transmisión de un rumor, por cuanto facilitan extraordinariamente su difusión, aunque sea falso su contenido.

En general, las personas aceptan un rumor si proviene de una fuente que consideran creíble, el contenido coincide con sus propias actitudes y lo escuchan varias veces sin que sea desmentido. 

Algunos distinguen estos tres tipos de rumores. El rumor que, en realidad, es una proyección de los deseos y esperanzas del grupo («He oído que nos suben el sueldo un ocho por cien»). El rumor puede consistir también en la forma de aumentar el miedo sobre un acontecimiento todavía no confirmado («Parece que este virus también se transmite por…»). Y, en tercer lugar, el rumor que trata de culpar del mal que a otras personas o grupos («Dicen que fueron extranjeros los que vandalizaron la piscina»). Este último tipo de rumor, con frecuencia asociado a prejuicios contra algunos grupos, parece el más frecuente de los tres.

El contenido de algunos rumores resulta inofensivo y en ocasiones suministran información aprovechable. Pero, con frecuencia, son juicios paralelos, provocan o avivan el conflicto social, además de dañar la fama de organizaciones, grupos sociales, marcas… y la fama de personas. No siempre se neutraliza un rumor tendencioso. El viejo refrán «Calumnia, que algo queda» se puede concretar en «Esparce un rumor, que algo queda».

Pero, incluso en la llamada era de la posverdad, la búsqueda de la verdad resulta clave para que la sociedad no se desestabilice y descarrile. Por eso, los expertos trabajan para neutralizar y prevenir la difusión de rumores. La principal vacuna es la trasparencia institucional –practicada y no solo retóricamente proclamada–, unido a la credibilidad y claridad de los líderes y de los medios de comunicación, que genere un ambiente de confianza en la información que ponen en circulación. La falta de información clara –también el exceso de información confusa–, fomenta los rumores, porque dificulta o impide dar sentido a la situación que provoca incertidumbre y ansiedad. Moderar el deseo de tener una respuesta inmediata a cualquier interrogante sin esperar una información fiable, reducirá la proliferación de rumores. Porque la búsqueda de la verdad no es una carrera de velocidad, sino de fondo. 

El hecho de que se aceptan con mayor facilidad los rumores que coinciden con las propias creencias y actitudes, invita a ensanchar la mente para considerar, con la mayor objetividad posible, otras opiniones diferentes a la propia. Relativizar cada rumor, cualquiera que sea su procedencia, unido a la decisión de no utilizarlos como arma arrojadiza contra nadie, será una forma de reducir la casi inevitable circulación de rumores.  

Publicado en Bienestar psicológico, EL CORREO, EL DIARIO VASCO, Enrique Pallarés, Enrique Pallarés Molíns, Psicología, Psicología Social, Universidad de Deusto | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados en Los rumores dejan huella

La Luna Llena y el comportamiento humano

Le invito a escuchar el podcast de mi charla de hoy en Cinco Minutos de Psicología, de Radio Popular de Bilbao. Enlace: https://radiopopular.com/podcast/la-luna-llena-y-el-comportamiento-humano-a-examen-conexion-o-supersticion/

Publicado en Cinco Minutos de Psicología, Enrique Pallarés, Enrique Pallarés Molíns, Psicología, Radio Popular | Etiquetado , | Comentarios desactivados en La Luna Llena y el comportamiento humano