¿Resulta fácil conocerse a sí mismo?

Los muchos griegos que acudían al oráculo de Delfos para consultar sobre su presente y sobre su futuro, lo primero que veían era la inscripción que destacaba en la entrada del templo: «Conócete a ti mismo». Esta misma recomendación o imperativo lo han mantenido muchos filósofos y psicólogos hasta el día de hoy. Se ha dicho que el conocimiento propio es el principio de la salud mental y del bienestar psicológico, aunque la cuestión es más compleja. En primer lugar, ¿es posible conocerse con perfección a sí mismo? La respuesta es, no; no resulta fácil conocerse a sí mismo. El problema viene de que, al conocernos, somos a la vez juez y parte, instrumento de medida y objeto que se mide.

Al conocerse uno a sí mismo actúa como un científico (busca la verdad y la exactitud), pero, a la vez, procede también como el típico político que trata de dar una buena imagen de sí mismo, sin reparo a no ajustarse a la verdad. Al conocernos utilizamos una serie de «trampas», más o menos eficaces, que han estudiado los psicólogos sociales y los psicólogos de la personalidad, de las que hablaremos en otra ocasión.

¿Qué hay que hacer para conocerse mejor? La verdad es que no existen fórmulas ni procedimientos mágicos, sino orientaciones y sugerencias. Le ofrezco cuatro de todas las recomendaciones que desarrollo con más detalle en el capítulo 16 de mi último libro (La autoestima. Cómo cultivarla de forma sana. Ediciones Mensajero, 2011). Las puede utilizar para actualizar el concepto que usted tiene de sí mismo y con ello mejorar su estado afectivo, así como su forma de actuar. Su puesta en práctica requiere reflexión y tiempo para acostumbrarse a un modo, tal vez distinto, de verse a sí mismo.

Prefiera la descripción a la valoración. No es fácil separar ambas, pero procure dar preferencia a la descripción objetiva. Por supuesto, no se valore como «malo» porque actuará como tal, pero tampoco simplemente como «bueno», porque tenderá a estancarse y a no mejorar, incluso a pasar con cierta facilidad al otro extremo. Mejor es procurar no valorarse, aunque, de hacerlo, prefiera la forma positiva. Adopte, más bien, una actitud de atención total a todo lo que usted es, pero procurando implicarse afectivamente lo menos posible en su descripción.

Evite los calificativos demasiado generales. Por ejemplo, «guapo», «feo», «introvertido», «activo». Es mejor sustituir las evaluaciones globales por otras más matizadas, detalladas y operativas. Rechace las etiquetas generales. En lugar de calificarse como «tímido», concrete en qué circunstancias evita o se siente mal en la interacción con otras personas. De este modo, le resultará más fácil mejorar.

Tenga en cuenta las diferentes áreas de su persona. En cada persona se pueden y deben considerar varios aspectos o áreas: profesional, familiar, social, fortaleza física, aspecto físico, etc. Cada uno de ellas, a su vez, se puede desdoblar en otras más. No se fije sólo en uno de ellas, y menos en la que resulta más deficitaria o problemática. Considere todas ellas y encuentre aspectos de su persona que le pueden servir de resorte para mejorar. Si usted se comporta bien con sus padres, o sabe disfrutar de la naturaleza, téngalo bien en cuenta a la hora de hacer su autodescripción, en lugar de limitarse a pensar que tener esas cualidades es algo natural o normal y que, por lo demás, «soy un desastre».

Prefiera el dinamismo de la película a la fijeza de una foto. Usted puede cambiar y, de hecho, cambia. El verse de forma estática, con unas características o forma de ser inmutables («Soy así»), le llevará a no cambiar cuando es necesario y a no aprender ni progresar, en perjuicio de usted mismo. Uno no es, simplemente, «ansioso» o «depresivo». Estos dos términos encubren grados y formas diferentes de ser y reaccionar, unas mejores para su bienestar y otras peores. Es posible cambiar y no clave sus pies en el suelo.

Hay más pistas u orientaciones para conocerse y autodescribirse, una de las cuales es que lo haga con naturalidad, que evite el desear conocerse de forma obsesiva. Tenga en cuenta que conocerse mejor es para sentirse mejor y vivir en mejor armonía con los demás.

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2 respuestas a ¿Resulta fácil conocerse a sí mismo?

  1. maria jose gascon dijo:

    Estupendo, Enrique.

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