No busque mejorar la autoestima… directamente

Hace unas horas he terminado mi conferencia sobre la autoestima en el Forum Larramendi de San Sebastián. El número de asistentes y la atención con la que han seguido mi exposición me ha hecho sentirme muy a gusto y cómodo. De sentirme como en casa, pues es la tercera vez que hablo en el salón de la Kutxa (Calle Andía) en lo que llevamos de año. Si no estuviera convencido de que la autoestima no sube y baja como un ascensor, diría que esta acto me la ha empujado un poco hacia  arriba. De nuevo, muchas gracias a todos: Manolo, personal del salón de la Kutxa y asistentes a la conferencia.  

 “Estoy con la autoestima por los suelos”, “Esto le bajará la autoestima a mi hijo”, … La autoestima es un concepto propuesto por el psicólogo americano William James a finales del siglo XIX, y que en la últimas décadas a alcanzado un verdadero éxito. Ha conseguido una aceptación extraordinaria entre los psicólogos y no psicólogos. Confirman esta afirmación los numerosos estudios e investigaciones, charlas, libros de divulgación,… así como la presencia de esta palabra, “autoestima”, en las conversaciones diarias.

¿Es tan importante la autoestima? En mi libro y en la conferencia que acabo de terminar afirmo que sí, pero con reservas. Me parece muy importante la autoestima, pero aclaro que depende de cómo la entendamos. Autoestima es el grado en que nos queremos y valoramos a nosotros mismos, pero podemos querernos bien y menos bien. Podemos construir nuestra valoración y estima propia sobre unos fundamentos muy débiles, tan débiles que se tambalee nuestro edificio, que una veces parezca alto y otras bajo; que manifestemos abiertamente que nos valoramos y queremos, pero más para convencernos a nosotros mismos de algo que no sentimos de verdad que porque estamos convencidos de nuestra propia valía personal. .

En mi libro dedico, sin pretender ser exhaustivo, 17 capítulos a la mejora de la autoestima; al cultivo de la autoestima, a su desarrollo. Pero concreto que me refiero a una autoestima sana, o como la llaman dos especialistas en su estudio, a la autoestima óptima. Y realizar este cultivo de un modo sano.

No se trata de recetas ni de fórmulas mágicas. En la primera entrada de este blog, remitiendo a mi libro sobre la autoestima, ofrecí unas breves sugerencias para  conocerse bien. Si no me conozco bien –dentro de lo que es posible conocerse bien–, va a ser muy difícil que me quiera bien y que me valore correctamente. Pero ya advertía allí que, para conocerse bien, no es necesario tragarse un montón de libros de psicología ni acudir a un psicólogo para que me diga cómo soy. Podemos llegar por nosotros mismos a un mejor conocimiento propio, sin despreciar, claro está, la ayuda de otras personas.

Hay más orientaciones o caminos para mejorar la autoestima. Me parece especialmente importante comenzar por algo que, precisamente por destacar su importancia, es posible que le defraude al leerlo. Lo resumiría en la siguiente frase: si quiere mejorar su autoestima, no la busque directamente. No vaya tras ella de forma obsesiva e intranquila, porque no la encontrará o encontrará un caricatura muy distorsionada de la verdadera autoestima. Subrayo lo de directamente, pues, de lo contrario, sería descalificar todos los libros dedicados a la mejora de la autoestima, incluyendo el mío.  Trato, más bien, de poner algún reparo al entusiasmo y fervor con que a veces hablamos de la autoestima y de su mejora, y de evitar simplificaciones.

Sin pretender aquí transcribir ni resumir mi libro, quiero indicar algunas sugerencias que pueden resultar de interés para mejorar la autoestima, además de las dos indicadas. Considero importante:

  • Evitar compararse con los demás, o saber compararse bien.
  • Armonizar nuestros deseos y pretensiones con nuestros logros (la ecuación de la autoestima).
  • Educar al crítico interior que llevamos dentro, a la vez que saber responder a las críticas que nos vienen de fuera.
  • Aceptarse de forma incondicional, lo cual nos llevará a cambiar de una forma más eficaz y correcta.
  • Saber perdonarse de forma adecuada, manejando bien los sentimientos de culpabilidad.
  • Desarrollar el arte de recordar nuestras experiencias positivas, pero también el de olvidar –o mejor relativizar– las negativas.
  • Saber decirse a si mismo, de forma correcta, frases para mejorar la autoestima.

Estas y algunas otras sugerencias, que he tratado brevemente en la conferencia, considero que son vías o caminos importantes para desarrollar una sana autoestima, siempre sobre un fundamento sólido como son los valores de humanidad y solidaridad.

En las hojas informativas de la conferencia ha incluido mi amigo Manolo de la Encina, que me invitó para darla y que hoy me ha presentado, figura una frase tomada del prólogo de mi libro: “No hay auténtica autoestima si es, contra los demás, a costa de los demás o al margen de los demás”.

De otro modo, estaríamos desarrollando nuestro narcisismo, con grave riesgo de caer y ahogarnos, como Narciso, en el lago de la vaciedad, de tanto mirarnos a nosotros mismos. Buscar la autoestima es tratar de ser más persona y mejor persona.

(Narciso, de Michelangelo Caravaggio. Galleria Nazionale d’ Arte Antica, Roma)

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7 respuestas a No busque mejorar la autoestima… directamente

  1. Anonimous dijo:

    Enriquecedor comentario en la línea que nos tiene acostumbrados.
    Recuerdo ahora a un siquiatra americano para quien la autoestima (self.esteem) es un valor positivo pero relativo, frente al auto-amor(self love) que es absoluto, hasta el punto que no se puede renunciar nunca a este último, pero si al primero. Tener la autoestima por los suelos puede acontecer transitoriamente, pero incluso entonces nuestro amor como seres irrepetibles, reflejos de la divinidad nos debe servir de aliento. A sensu contrario, una conducta malvada por parte del tirano, buscando aumentar la autoestima sería reprobable y patológica.
    En opinión de aquel autor debemos querernos por encima de cualquier otro aspecto, pero si estamos un poco ‘tocados’ no pasa nada.
    ¿O coinciden ambos conceptos?

  2. Ante todo, muchísimas gracias por el aprecio y valoración que muestra a las exposiciones que hago en las entradas de este blog. Respecto a lo que me indica, es evidente que el término «autoestima» se puede entender de forma incorrecta, por lo que algunos proponen términos alternativos. La distinción entre «autoestima» y «amor a sí mismo» (self-love) ha sido propuesta para obviar el uso viciado que algunos hacen de autoestima que consiste en hacerla coincidir con la autoestima contingente, es decir, con la que condiciona la propia estima a la consecución de determinados logros o éxitos. Por aquí va la crítica del profesor Albert Ellis a la autoestima.
    Otra desviación del concepto de autoestima consiste en identificar autoestima con un amor narcisista e inmaduro, no objetal según la terminología psicoanalítica. Utilizar la expresión self-love pienso que podría facilitar que algunos incurrieran en esta distorsión o, más exactamente, que justificasen esa interpretación narcisista.
    Dado que «autoestima» es ya un término consagrado, no me pareció adecuado inclinarme por alguna de las alternativas propuestas, que por otra parte no han tenido mucho éxito, sino precisar con el subtítulo del libro («sana») y con los capítulos 3, 4, 5 y 6. He seguido al profesor Michael Kernis, autor de varios estudios sobre la cuestión de la autoestima óptima. En otros capítulos, sobre todo en el 15, vuelvo a insistir en la misma línea. El capítulo 21, dedicado a la aceptación incondicional, todavía subraya más lo dicho.
    Un concepto afín y que se ha pensado puede ser alternativo al de autoestima, que personalmente me parece muy interesante, es el de self-compassion, propuesto por la profesora Kristin Neff y el profesor Paul Gilbert. Lo expongo brevemente en el capítulo 22 de mi libro. Self-compassion, que evito traducir literalmente por «autocompasión» dada la connotación negativa de este término en castellano, me parece una aportación positiva y muy aceptable de la psicología budista.
    Supongo que se refiere a lo que acabo de indicar, y no a la distinción que establece el profesor de la Universidad de Toronto, Romin Tafarodi, pero dentro de la misma autoestima, entre self-liking y self-competence.

  3. alex dijo:

    De antemano mil gracias por toda esa gran informacion ya que ayuda a poder creer en ti y poder entender a alguien que amas cuando mas desesperado estas ,cuando tienes Esperanza y sobre todo lo amas y no puedes aceptarlo ni mucho menos ayudarlo.

  4. sem dijo:

    Gracias por la información, que me ha resultado muy útil

  5. Moni!!* dijo:

    Si es probable que las personas con baja autoestima rechacen sus intentos por incrementar sus sentimientos de valía personal ¿Qué estrategias usaría para alimentar el deseo de autorrealce sin desencadenar su necesidad de autoverificación?

    • Perdone el retraso en publicar su comentario. El rechazo al que se refiere se debe a que en una persona “actúan” tanto la tendencia al autorrealce como la de autoverificación. Entre esas dos fuerzas o principios se establece un juego dinámico, que puede resultar especialmente interesante en la persona con autoestima baja. En el capítulo 17 de mi libro La autoestima. Cómo cultivarla de forma sana desarrollo esta cuestión y ofrezco algunas referencias para profundizar en ella.

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