Engañarse a sí mismo

Puedes relacionar esta breve entrada con la primera que apareció en este blog, el día 19 de septiembre.

¿Es posible que uno se pueda engañar a sí mismo? Se ha dicho que la mejor forma de engañar a otro es engañarse también a sí mismo. A veces no está del todo claro si una persona intenta engañar a los demás o engañarse a sí mismo. Por ejemplo, el autoengaño de la persona dependiente del alcohol y que, sin embargo, manifiesta que lo controla, cuando en realidad el alcohol es el que le controla a él. Los mecanismos psicológicos de defensa se pueden entender como unas estrategias de autoengaño. Sobre estos mecanismos de defensa, puedes consulta mi libro (Ver en la página Mis libros de este blog).

Como dice el protagonista de una de las novelas de Dostoievski (“Memorias del subsuelo”, capítulo 11): «Todo ser humano tiene algunos recuerdos que sólo contaría a sus mejores amigos. De la misma manera, también podríamos decir que todo ser humano tiene preocupaciones que ni siquiera contaría a sus mejores amigos, sino tan solo a sí mismo y, aun así, lo haría en el mayor de los secretos. Pero, además, existen cosas que uno ni siquiera se atreve a contarse a sí mismo».

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Una respuesta a Engañarse a sí mismo

  1. Anonimous dijo:

    He conocido a unas pocas personas que no tenían ningún empacho en engañarse a sí mismas.
    ¡Es cuestión de creerselo y actuar en consecuencia!
    Y seguidamente actuaban desde su nueva personalidad.
    Era sicologicamente repugnante, pero actuaban con la simplicidad de un niño.

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