Contar hasta diez

Una entrada sobre una de las estrategias utilizada popularmente para controlar la ira,  precedida de mi expresión de agradecimiento por la conferencia de ayer.

Ayer tuve el placer de compartir mis conocimientos sobre la ira con las personas que acudieron a mi conferencia en la Sociedad El Sitio de Bilbao. Correspondo con mi agradecimiento a las manifestaciones de satisfacción por mi intervención, que varios me expresaron en público y en particular. El interés con el que vi que seguían mi exposición y el animado coloquio que vino después, me ha resultado muy positivo y alentador. Muchas gracias desde este blog a María Dolores de Azpiazu, presidenta de la Sociedad El Sitio y a Jesús Rodrigo, Tesorero, por la invitación y por vuestra amable y cariñosa presentación. Extiendo mi agradecimiento al resto de la Junta y a los socios. No me olvido de agradecer, por supuesto, la importante y eficaz colaboración de Mertxe Quintana para que el acto transcurriera conforme a lo previsto. Muchas gracias, de nuevo, a todos los asistentes al acto por vuestra atención e interés que mostrasteis.

  • «Cuando sientas ira cuenta hasta diez antes de hablar; si sientes mucha ira, cuenta hasta cien». (Thomas Jefferson. Carta a Thomas Jefferson Smith. The Jeffersonian Cyclopedia, 357. New York: Funk & Wagnells, 1900).

¿Es eficaz el remedio de contar hasta diez para controlar la ira? ¿Tiene fundamento psicológico? La respuesta es que a muchos les resulta útil esta estrategia popular y que sí tiene fundamento psicológico. En realidad, es una forma de «apartarse mentalmente», que se puede utilizar cuando no es posible o conveniente apartarse físicamente de la situación. Son alternativas o variantes de contar hasta diez recitar mentalmente el abecedario o la letra de una canción (poema), recorrer con la imaginación una calle o ruta, etc. Se puede completar con alguna de las frases de afrontamiento, diálogo interno, o autoinstrucciones, que hemos descrito en el capítulo 16.
Esta sencilla y popular estrategia ayuda, en primer lugar, a que disminuya la activación fisiológica y mental propia de la ira hasta niveles más manejables. Así se evita también la reacción impulsiva, de modo que todo quede más bajo control. Además, el contar rítmicamente estabiliza las emociones. Se puede decir que da tiempo para que la reacción del sujeto pase del control de la amígdala (inconsciente) al de la corteza frontal (consciente). Por supuesto, funciona también como estrategia de distracción.
En cuanto a su puesta en práctica, es mejor que no resulte visible a los demás. Por eso se realiza mentalmente, sin mover los músculos del rostro ni de la garganta. Es mejor contar hasta diez –o más– de la forma más rítmica, lenta, relajada y suave que sea posible, o siguiendo el ritmo de la respiración. A algunos les ayuda practicar delante de un espejo para aplicar esta estrategia sin que los demás lo adviertan.

He comenzado esta entrada con una cita de Jefferson y la voy a terminar con una cita de Baltasar Gracián y otra de Lucio Anneo Seneca. Les recomiendo el pequeño pero gran libro de Baltasar Gracián, Oráculo manual y arte de prudencia, por la sabiduría humana que encierran sus aforismos sobre aspectos muy importantes del comportamiento humano y social. Va más allá del contar hasta diez, y nos invita a aplazar y diferir nuestra intervención en determinadas situaciones. Con frecuencia, al querer arreglar un problema, lo empeoramos más.
La cita de Séneca está tomada de su tratado De la ira, un libro sobre la ira al que los siglos transcurridos no lo han enterrado en el olvido, sino que han dejado más evidente su extraordinaria actualidad. Siente uno al leerlo que está leyendo un buen libro de autoayuda para controlar la ira.

  • «Arte de dejar estar. Y más cuando más revuelta la común mar o la familiar. Hay torbellinos en el humano trato, tempesta¬des de voluntad: entonces es cordura retirarse al seguro puerto de dar vado [dejar estar las cosas cuando van con furia]. Muchas veces empeoran los males con los remedios. Dejar hacer a la naturaleza allí, y aquí a la moralidad; tanto ha de saber el sabio médico para recetar como para no recetar, y a veces consiste el arte más en el no aplicar remedios. Sea modo de sosegar vulgares torbellinos el alzar mano [dejar de atender algo] y dejar sosegar: ceder al tiempo ahora, será vencer después. Una fuente con poca inquietud se enturbia: ni se volverá a serenar procurán¬dolo, sino dejándola. No hay mejor remedio de los desconciertos que dejarlos correr, que así caen de sí propios». (Baltasar Gracián. Oráculo manual y arte de prudencia. nº 138).
  • «El mejor remedio de la ira es la dilación». (Lucio Anneo Séneca. De la ira. L. II, c. XXIX. Trad. de Lorenzo Riber. Madrid: Aguilar, 1966).

(El texto de la entrada está tomado de mi libro Controlar la ira. Menos enfados y mejores relaciones con los demás, donde incluyo también las citas de Jefferson, Gracián y Séneca. Ver sección o página Mis libros de este blog).

 

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Una respuesta a Contar hasta diez

  1. Anonimous dijo:

    Todos son útiles y prácticos pero este ‘post’ lo es en especial, porque nadie puede levantar la mano diciendo que a él no le afecta esta pulsión, sobre todo en la sociedad acelerada en la que vivimos.

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