Nomofobia

La fobia es un miedo irracional o desproporcionado a algo. No es fobia el temer a un león, a una serpiente venenosa ni a un túnel de cuyo techo se desprenden piedras. Dentro de los trastornos mentales, las fobias están consideradas e incluidas entre los trastornos de ansiedad, dado que la presencia o proximidad de la situación u objeto temido provoca en el sujeto una reacción de ansiedad muy intensa. Uno de los trastornos de ansiedad es la agorafobia, caracterizada por una reacción de intensa ansiedad ante número amplio lugares y situaciones. Otro apartado de los trastornos de ansiedad está dedicado a la fobia social o ansiedad social, cuya característica principal es el miedo intenso a situaciones en que uno puede ser observado y evaluado por otras personas. Además, los trastornos de ansiedad incluyen también las fobias específicas, dada que la reacción de ansiedad e intenso temor está circunscrito a un objeto o situación.

Por lo general, el nombre de estas fobias específicas se forma por la unión de dos palabras griegas, una que indica el objeto de la fobia –a qué es a lo que se tiene miedo irracional o desproporcionado– seguido de «fobia» (miedo). Existe varias listas con los nombres de estas fobias específicas que, desde el punto de vista clínico, resultan de poca o ninguna utilidad, aunque le pueden servir para aprender o recordar unas cuantas palabras del vocabulario griego o para presumir ante algunos interlocutores ignorantes. En este sitio de internet encontrará una de esas listas que considero completa o, más bien, excesiva e inútil: http://phobialist.com/  

La nomofobia ha sido descrita recientemente y todavía no está incluida en la lista anterior ni el diccionario de la RAE. Creo que es la última en llegar a la lista de fobias específicas. La primera vez que leí este nombre pensé que, siguiendo la costumbre de utilizar el griego para designar el objeto temido, se trataba de una fobia a la ley (nomos) –con una «s» de menos–, pero no era así; en este caso el origen de esta nueva palabra, nomofobia, es non mobile phobia «fobia a no [disponer del] teléfono móvil»). El objeto del miedo desproporcionado es, pues, no tener la posibilidad de utilizar el teléfono móvil, sea por no disponer de la terminal (robo, olvido, avería), estar sin cobertura, consumirse el saldo, haberse agotado la batería, etc. Cuando el sujeto advierte la imposibilidad de conectarse a la red telefónica experimenta una intensa reacción de irritación y ansiedad, que puede llegar a la crisis de angustia (o ataque de pánico). Para prevenir este malestar, los sujetos con esta fobia suelen utilizar varias estrategias, como llevar otro móvil de repuesto, tener siempre a mano un cargador de la batería, aumentar el saldo de forma constante, etc.

Existen pocos estudios científicos sobre la nomofobia. Una búsqueda con el término «nomophobia» en las bases científicas más importantes de salud mental, arroja escasos resultados. Uno de los estudios más recientes sobre la nomofobia, y el más citado por los medios de comunicación, es el de la profesora Francisca López Torrecillas, de la Universidad de Granada, realizado con estudiantes universitarios. No he conseguido acceder al texto íntegro del informe de la investigación, cuya referencia todavía tampoco figura en las bases de datos antes citadas. Según la profesora López Torrecillas, el 8% de los sujetos de su estudio, que eran alumnos universitarios, padece esta fobia. Esta cifra parece bastante inferior a la encontrada en estudios, no exactamente comparables, realizados en Inglaterra, Belarus, o en la India. La nomofobia afecta, de forma especial, como es obvio, a las generaciones más jóvenes, que son las que se han iniciado más tempranamente en el uso del teléfono móvil. Según esta profesora las personas con nomofobia, además de utilizar el móvil con excesiva frecuencia, tienden a tener baja autoestima, déficit en habilidades sociales y problemas con la imagen corporal. No se conoce mucho más sobre este trastorno, pues todavía no está muy bien definido y sí necesitado de más estudios.

Algunas de las conductas características de la nomofobia podrían explicarse como manifestación de la agorafobia o miedo intenso a situaciones en que el sujeto siente que no obtendría ayuda si fuera inundado por la ansiedad. Por eso, la persona con agorafobia siente especial malestar y evita los grandes almacenes, cines, trasportes públicos, etc., o, para entrar estos lugares, necesita ciertas «ayudas», como la compañía de una persona cercana o la posibilidad de contactar telefónicamente con ella. Pero también se puede entender la nomofobia como una conducta adictiva, es decir, como adicción o dependencia, no a una sustancia química, sino al móvil. De la rápida generalización de su uso, se ha pasado a depender de él. En el fondo, esta adicción y dependencia tendría como objeto las personas que ofrecen al sujeto seguridad o algún tipo de apoyo, y a las que necesita permanecer unido en todo momento, con esa especie de cordón umbilical psicológico que constituye el móvil.

Una encuesta realizada en los Estado Unidos constataba un aumento de la frecuencia de los episodios de ira durante los años 1990-2005. Los autores trataban de explicar dicho aumento sugiriendo varias posibles causas, como el terrorismo o la mayor densidad del tráfico, e incluían también el uso del teléfono móvil en lugares públicos. Junto a las numerosas ventajas y beneficios que ofrece el móvil, hay que reconocer también algunos de sus inconvenientes de su uso no adecuado en los lugares públicos o comunes. Por eso, si se ha desarrollado una fobia por no poder usar el móvil, es posible que se llegue a generar otra en las víctimas de su uso disruptivo y molesto en los lugares públicos. Las más variadas melodías y sonidos que irrumpen durante las conferencias, sesiones cines, reuniones, en los trasportes públicos, etc., seguidas con frecuencia de una conversación que los demás se ven obligados a escuchar –o a sufrir–, no pocas veces con un volumen de voz tan alto que parece que pretenden que su interlocutor les escuche directamente, sin la mediación del móvil. No me consta que se haya puesto nombre a estas reacciones ante el uso abusivo de los móviles ajenos, tal vez porque no haya que patologizarlas, sino considerarlas como una reacción normal de indignación.

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2 respuestas a Nomofobia

  1. Anonimous dijo:

    Incluso entre personas adultas y acomodadas no es raro contemplar el espectáculo de tal o cual comensal tirando de smartphone para una diversidad de motivos triviales, irritando al resto de contertulios, por ejemplo en una cena en un Restaurant. En general los adultos depositan el móvil sobre la mesa atentos a cualquier evolución imprevista de mensajes, consultas etc…
    ¡Dios nos coja confesados!

  2. Noelia dijo:

    Hola recientemente he hecho un bloog,tengo un transtorno mental y me gustaría que leyerais mi bloog,busco ayuda psicologica y tambien pretendo poder ayudar a personas con mi experiencia,gracias noeliaan.blogspot.com/

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