Amor a la muerte y amor a la vida

Hoy celebramos el Día Mundial de la Paz y de la No Violencia, precisamente en el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi (30 de enero de 1948).

Me ha parecido oportuno, en este día, transcribir dos citas del libro El corazón del hombre, de Erich Fromm. En este libro desarrolla Fromm la potencialidad humana para el bien y para el mal (para el mal y para el bien); para la vida y para la muerte (para la muerte y para la vida). Revisa la distinción que Sigmund Freud había hecho entre impulsos de vida (Eros) y los que consideraba más radicales y potentes todavía impulsos de muerte (Thánatos). Es necesario elegir, con todas sus consecuencias, entre el amor a la muerte (Necrofilia) y el amor a la vida (Biofilia).

«Crear vida es trascender la situación de uno como criatura que es lanzada a la vida, como se lanzan los dados de un cubilete. Pero destruir la vida también es trascenderla y escapar al insoportable sentimiento de la pasividad total. Crear vida requiere ciertas cualidades de que carece el individuo incapaz. Destruir vida requiere sólo una cualidad: el uso de la fuerza. El individuo incapaz, si tiene una pistola, un cuchillo o un brazo vigoroso, puede trascender la vida destruyéndola en otros o en sí mismo. Así, se venga de la vida porque ésta se le niega. La violencia compensadora es precisamente la violencia que tiene sus raíces en la impotencia, y que la compensa. El individuo que no puede crear quiere destruir. Creando y destruyendo, trasciende su papel como mera criatura. Camus expresó sucintamente esta idea cuando hace decir a Calígula: “Vivo, mato, ejercito la arrobadora capacidad de destruir, comparado con la cual el poder de un creador es el más simple juego de niños.” Ésta es la violencia del impotente, de los individuos a quienes la vida negó la capacidad de expresar positivamente sus potencias específicamente humanas. Necesitan destruir precisamente porque son humanos, ya que ser humano es trascender el mero estado de cosa».  (Erich Fromm: El corazón del hombre. Capítulo 2, Diferentes formas de violencia).

«Si, por otra parte, se sigue la hipótesis expuesta aquí, hay que formular esta pregunta: ¿Qué factores producen el desarrollo de las orientaciones necrófilas y biófilas en general, y más específicamente, la mayor o menor intensidad de la orientación hacia el amor de la vida en un individuo o un grupo dados? No tengo una contestación plena a esta importante  pregunta. En  mi opinión es de la mayor importancia estudiar más este problema.  No obstante,  puedo aventurar algunas respuestas de tanteo a las que llegué sobre la base de mi experiencia clínica  en psicoanálisis y de la observación y el análisis de la conducta de grupo.

La condición más importante para el desarrollo del amor a la vida en el niño es, para mí, estar con gente que ama la vida. El amor a la vida es tan contagioso como el amor a la muerte. Se comunica sin palabras ni explicaciones, y desde luego sin ningún sermoneo acerca de que hay que amar la vida. Se expresa en gestos más que en ideas, en el tono de la voz más que  en  las  palabras. Puede observarse  en  todo el  ambiente  de  una  persona o un grupo, y no en los principios y reglas explícitas según los cuales organizan sus vidas. Entre las condiciones específicas necesarias para el desarrollo de la biofilia mencionaré las siguientes: cariño; relaciones afectuosas con otros durante la infancia; libertad y ausencia de amenazas; enseñanza ―por el ejemplo y no por prédicas— de los principios conducentes a la armonía y la fuerza interiores; guía en el “arte de vivir”; influencia estimulante de otros y  respuesta a la misma; un modo de vida que sea verdaderamente interesante. Lo opuesto a estas condiciones fomenta el desarrollo de la necrofilia: crecer entre gente que ama la muerte;  carecer de estímulo; frialdad, condiciones que hacen la vida rutinaria y carente de interés; orden mecánico en vez de orden determinado por relaciones directas y humanas entre las personas.

En cuanto a las condiciones sociales para el desarrollo de la biofilia, es evidente que son las mismas condiciones que fomentan las tendencias que acabo de mencionar respecto del  desarrollo del individuo. Pero es posible llevar más lejos la especulación sobre las condiciones sociales, aun cuando las observaciones siguientes son solo el comienzo, y no el fin, de dicha especulación». (Erich Fromm: El corazón del hombre. Capítulo 3, Amor a la muerte y amor a la vida)

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3 respuestas a Amor a la muerte y amor a la vida

  1. Anónimous dijo:

    Inspiradores textos y enorme glosa nada mas y nada menos que sobre el bien y el mal
    Y nuevamente la trascendencia del aprendizaje en las conductas de los individuos.

  2. Mikel dijo:

    Precioso cuarto párrafo, Enrique, el que empieza “la condición más importante…”: Zorionak!
    Mikel

  3. Protomédico dijo:

    Erich Fromm es simplemente magnífico

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