Mujeres y hombres

En el Día Internacional de la Mujer

¿Qué diferencias existen entre hombres y mujeres en características psicológicas? La tendencia popular y también de algunos especialistas ha consistido en marcar las diferencias, incluso a fundamentarlas casi de forma exclusiva en la biología.

Algunos tienden a subrayar las diferencias hasta el punto de sugerir que proceden de distintos planetas. John Gray, en su conocido libro Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, afirma: «Las mujeres y los hombres difieren en todas las áreas de sus vidas. No solo se comunican de diferente manera, sino que piensan, sienten, perciben, reaccionan, aman, necesitan y aprecian diferentemente. Casi parecen provenir de diferentes planetas, hablando lenguajes diferentes…». (1)

A esta cita se contrapone otra de Kathryn Dindia, profesora de comunicación en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, en la que prefiere utilizar la metáfora de dos estados limítrofes y no muy diferentes a la de los planetas alejados entre sí: «…creo que existen diferencias entre los dos sexos, pero que están superadas por las semejanzas. Cuando existen diferencias, en general son pequeñas, aunque en algunos casos son moderadas (entre ellos la comunicación no verbal) y grandes. Las diferencias entre mujeres y hombres son diferencias de grado y no de naturaleza. Las diferencias sexuales o de género son el resultado de de la interacción entre biología y cultura. Finalmente, las diferencias entre hombres y mujeres y hombres deberían ser estudiadas conjuntamente con las semejanzas». (2)

El estudio metaanalítico realizado por Eleanor E. Maccoby y Carol N. Jac­klin (3) sobre las diferencias de género en un amplio número de variables (habilidades mentales, conducta social, personali­dad, memoria, etc.,), en el que revisaron con métodos cuan­titativos más de 2.000 estudios, desmontó la creencia extendida que acentuaba las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres. Otras revisiones y estudios metaanalíticos posteriores han confirmado estos resultados.

Estas conclusiones concuerdan con la llamada hipótesis de la semejanza entre sexos (4), hoy comprobada empíricamente, que se opone frontalmente al modelo, menos justificado, que acentúa las diferencias entre hombres y mujeres en las características psicológicas. Más allá de los estereotipos, la comparación entre hombres y mujeres en características psicológicas ofrece más semejanzas que diferencias.

Resulta curioso que el libro de Gray lo puedan encontrar ustedes, traducido al español, con toda facilidad; sin embargo, el libro en el que está incluido el capítulo de Kathryn Dindia resulta mucho menos accesible. ¿Será porque resultan más atractivos y noticiables los estudios  que destacan las diferencias entre hombres y mujeres que lo que subraya las semejanzas?

Más recientemente, el profesor Marco Del Giudice, de la Unviersidad de Turin, ha puesto reparos metodológicos a las investigaciones y metaanálisis que minimizan las diferencias psicológicas entre hombres y mujeres (5). Pienso que su análisis no implica pasar a la postura opuesta, a afirmar que las diferencias superan a las semejanzas. No he encontrado estudios posteriores que comenten los del profesor Del Giudice. En cualquier caso, me parece interesante recordar y tener en cuenta las palabras de Kathryn Dindia: «Las diferencias entre mujeres y hombres son diferencias de grado y no de naturaleza. Las diferencias sexuales o de género son el resultado de de la interacción entre biología y cultura». Es decir, considerar las posibles diferencias entre mujeres y hombres sobre el fondo de la semejanza e igualdad.

(1) Gray J. (1992). Men are from Mars, Women are from Venus: A practical guide for improving communication and getting what you want in your relationships. (p. 5). [Existe traducción al español: Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus. Barcelona]

(2) Dindia, K. (2006). Men are from North Dakota, women are from South Dakota. En K. Dindia y D.J. Canary (Eds.), Sex Differences and Similarities in Communication. (2ª ed.). (pp. 3-20). Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum. (p. 3).

(3) Maccoby E. E. y Jacklin C. N. (1974). The psychology of sex differences. Stanford, CA: Stanford University Press.

(4) Hyde J. S. (2005). The gender similarities hypothesis. American Psychologist, 60, 581-592.

(5) Del Giudice M. (2009). On the real magnitude of psychological sex differences. Evolutionary Psychology, 7, 264-279.

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2 respuestas a Mujeres y hombres

  1. Josemari Keynes dijo:

    Para mí, gracias a Dios, hombre y mujeres son muy diferentes lo cual es un puente de unión y nunca de separación. Aquel gran jesuita, antropólogo, místico y alma sensible que fue Pierre Teilhard de Chardin sostenía que ‘la unión diferencia’ y ‘la diferenciación une’.

    • Antes de todo, muchísimas gracias por su comentario. Estoy totalmente de acuerdo con lo de que ‘la unión diferencia’ y ‘la diferenciación une’. Considero que las diferencias siempre son enriquecedoras y que la unidad e igualdad no implica uniformidad, sino diferenciación. Horroriza pensar en una sociedad formada por clones y no menos horror causa la posibilidad de un mundo sin diferenciación sexual. Pero en el caso de las diferencias en características psicológicas entre hombres y mujeres el problema está en que hubo y sigue habiendo una tendencia a subrayar esas diferencias para, explícita o implícitamente, justificar la desigualdad en los derechos y en la consideración social. La polémica en psicología se ha planteado sobre todo en el plano de las diferencias en aptitudes y, todavía más, en la tendencia a acudir exclusivamente a la biología para justificarlas, sin tener en cuenta la importancia de los procesos de socialización. La rapidez con la que he preparado la entrada no ha hecho posible el añadir estos y otros importantes matices a una cuestión como esta, especialmente sensible en la actualidad No dejo de ver las diferencias entre mujeres y hombres, muy enriquecedoras en varios aspectos, pero insisto en que hombres y mujeres no provienen de diferentes planetas, sino de estados –o comunidades autónomas– próximos. Reconozco y valoro positivamente las diferencias, enriquecedoras, siempre sobre el fondo de la semejanza o cercanía y no de la distancia, la división o la desigualdad de derechos.

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