Fobias específicas

¿Qué son las fobias específicas? Las fobias específicas son una reacción de miedo intenso –que puede llegar a la crisis de angustia– a un estímulo cir¬cunscrito o delimitado, que el mismo sujeto reconoce como irracional o excesiva y que le lleva a la evitación de ese estí¬mulo o a la experiencia de ansiedad intensa si permanece, lo que causa una alteración afectiva, social o laboral, o le provoca intenso malestar. Las fobias específicas están incluidas entre los trastornos de ansiedad, junto con la fobia social y la agorafobia.
El estímulo que causa esta reacción de fobia puede ser de varios tipos: animal, ambiente natural (tormentas, alturas), sangre-inyección-heridas, situacional (avión, ascensor, lugares cerrados), u otro. A modo de ejemplo, se ofrece una breve des¬cripción de algunas fobias específicas. En el capítulo siguiente se desarrolla de forma más extensa el miedo o fobia a viajar en avión. Las fobias específicas –excepto la de las inyecciones y heridas- se superan con estrategias semejantes.
¿Cuál es el tratamiento de las fobias específicas? El mejor tratamiento de las fobias específicas es la exposi¬ción al estímulo temido (Consulte el capítulo 4). No parecen indicadas las terapias psicodinámicas, dado que el problema está muy circunscrito. Se han propuesto programas de trata¬miento que pueden realizarse en muy pocas sesiones (de 1 a 3). La activación fisiológica, a veces tan excesiva que llega a la crisis de angustia, la puede controlar con las técnicas de rela¬jación, sobre todo las de respiración. La imaginación guiada y la revisión de pensamientos le pueden servir de gran ayuda para revisar y ajustar sus pensamientos e imágenes mentales de forma adecuada. (Consulte los capítulos 7, 8 y 11). Tenga presente también que algunos de los miedos fóbicos surgen o se mantienen por una deficiente o errónea información sobre el objeto o situación temida, y que puede ayudar a su control la información correcta que adquiera.
Los ansiolíticos (benzodiacepinas) solamente tienen una eficacia limitada y temporal. Se utilizan a veces para contro¬lar los síntomas de ansiedad excesiva, cuando la persona se tiene que enfrentar a la situación temida de forma imprevista, porque es necesario, y no ha podido preparar las estrategias psicológicas oportunas.

(Tomado del capítulo 28, páginas 229-230, del libro Vivir con menos ansiedad. Manual práctico, de Enrique Pallarés Molíns. 2ª edic. Bilbao: Ediciones Mensajero, 2010)

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