El niño lector

lectora LucariniEn repetidas ocasiones (ferias del libro, bibliotecas, visitas a familias, etc.) he podido comprobar directamente el interés de los niños por los libros, sobre todo en torno a los 9-11 años. En algún caso me sorprendió el alto grado de absorción del niño o niña ante el libro que tenía en sus manos y la avidez con que lo hojeaba o leía. Seguramente es la expresión del deseo de conocer y saber más, característico de estos años, a la vez que de la necesidad de alimentar y desarrollar su imaginación y fantasía. No digo que este interés se observe en todos los niños en el mismo grado, pero, repito, me ha llamado mucho –y positivamente– la atención esta actitud positiva hacia el libro de algunos niños –pienso que no pocos– y, en ocasiones, el contraste con el menor grado, o indiferencia, de los adultos de su entorno.

El año 2002 colocó el Ayuntamiento de Bilbao, en un céntrico lugar de la villa, una escultura que Joaquín Lucarini terminó el año 1932, y cuya imagen ilustra esta entrada. Una placa al pie de la escultura nos informa del nombre del escultor y del título de la obra: «Leyendo». Considero un gran acierto el situar en un lugar concurrido esta obra, tallada en mármol de Carrara. No representa a un adulto lector, sino a un niño lector o, más exactamente, a una niña lectora. ¿Tuvo alguna intención especial el escultor al no optar por un adulto como modelo? No lo sé. En cualquier caso, cada uno de nosotros puede sacar sus propias conclusiones de lo que representa y sugiere esta escultura. No solo es una obra bella, sino un símbolo y modelo de una noble y recomendable actividad ─la de la lectura─, a la vez que una llamada de atención a padres y educadores, así como a toda la sociedad, a favor de los libros y de la lectura.

Esta mañana, al pasar cerca de esta escultura, me he acercado, una vez más, para observarla. Me ha llamado la atención el que una señora joven, que empujaba el coche de su hijo, se ha detenido también para contemplar y fotografiar la obra de Lucarini. En la breve conversación que he mantenido con ella hemos coincidido en la importancia del libro y de la lectura para la formación integral de la persona. No ignoraba, por supuesto, que hoy es el Día del Libro.

Día del Libro, Día de la Lectura. Me decía un librero esta tarde que todos los días del año deberían ser «Día del Libro».  Día de la afición a la lectura, que conviene cultivar, orientar, profundizar y ampliar desde la niñez. Hoy tenemos muchos más medios materiales para leer que hace unas décadas. También es verdad que el libro tiene hoy más poderosos competidores que en otros tiempos. A pesar de todo, el libro sale a hoy a nuestro encuentro, en condiciones que facilitan su lectura y adquisición.  Somos nosotros los que tenemos que acercarnos al libro y establecer una relación amistosa con él. Al observar la curiosidad infantil y la atracción de muchos niños por los libros, podemos preguntarnos qué debemos hacer para que ese interés se mantenga a lo largo de toda la vida. O, tal vez, qué es lo que no debemos hacer para que ese interés inicial, presente en el niño, no se desvanezca después.

Para el fomento de la lectura resulta imprescindible la participación de los padres, sobre todo con su ejemplo y refuerzo. Además de las videoconsolas, smartphones, tabletas, etc. también se pueden regalar libros. Pero, no solo se trata de regalar, sino de mostrar interés por los libros que el niño lee, así como leer y comentar con ellos las lecturas. El ejemplo, sin duda, enseña más que las palabras y consejos. Tal vez los retos más difíciles en el fomento de la lectura sean el generalizar esta afición a los libros de otras temáticas a las que el niño espontáneamente acude, así como el conseguir que el niño llegue a ser un lector activo y crítico. Todo lo que hagan los educadores por fomentar y cultivar la lectura activa en los niños tendrá una importante rentabilidad social y personal en el futuro.

Algunos monumentos de las ciudades se dedican a personajes que han destacado por algo muy importante. En las calles de Bilbao, por ejemplo, se encuentran esculturas de ilustres escritores, algunos hijos de la Villa, como Miguel de Unamuno y Blas de Otero; o de otros muy estrechamente vinculados a ella, como Antonio Trueba. Nos acordamos y nos sentimos orgullosos de nuestros escritores famosos, pero tampoco nos olvidamos del lector, como lo prueba este sencillo y bello monumento al niño lector. Sin embargo, hemos de evitar que el levantar un monumento o dedicar una escultura al niño lector se deba a que hemos llegado a un punto en que ser lector es ser una excepción, pero un raro ejemplar del pasado, que, incluso, puede quedar inmortalizado en una escultura de mármol, como algo singular y extraordinario, que pertenece a otra época. Hagamos todo lo que esté en nuestra mano para que la sociedad que imaginó Ray Bradbury en Fahrenheit 451, a mediados del siglo pasado, no se convierta en trágica realidad a lo largo de nuestro siglo. Quemar los libros, con el fuego o con la indiferencia, conduce irremediablemente a una sociedad a riesgo de ser controlada de modo indeseable por la ignorancia o por cualquier idea. No cultivar la lectura activa es limitar nuestro sentido crítico y abrir en exclusiva nuestros sentidos y nuestro conocimiento a lo que nos llega por las pantallas y pantallitas.

23 de abril, Día Mundial del Libro

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8 respuestas a El niño lector

  1. Raul Orellano dijo:

    Gracias Enrique. Excelente descripción. He compartido tu Blog con muchas personas y seguiremos gozando de tu excepcional relato.

  2. Edurne Goikoetxea dijo:

    Muchas gracias Enrique por ofrecernos esta lúcida reflexión con motivo del día del libro.

    • Muchas gracias, Edurne, por tu comentario. Si el niño lector se merece una escultura-monumento, os merecéis otro monumento todas las personas que, como tú, trabajáis y ponéis en acción vuestros conocimientos para promover la lectura de los niños. A ver si para el año que viene… Muchas gracias, de nuevo.

  3. Mikel dijo:

    Aunque sea con dos días de retraso: ¡Feliz día del libro, Enrique!
    Muy bonita entrada. Sí, el ejemplo es importante, porque si los niños no ven en su entorno que la gente DISFRUTA con la lectura y le dedica tiempo, es difícil que sientan interés por ella y le den una oportunidad.

    • Muchas gracias, Mikel. Me satisface especialmente el recibir el reconocimiento por esta humilde aportación del representante de la UNESCO en el País Vasco y, sobre todo, amigo. Gracias a ti y a la organización que representas. Un abrazo, Enrique

  4. marijo dijo:

    yo soy la chica a la que encontraste sacando la foto al niño lector. te agradezco tu menciòn.
    hay muchos rincones de nuestro bilbao lleno de historias, que desconocemos y en muchas ocasiones pasamos por delante y no nos damos ni cuenta , gracias por tu labor Marijo de bilbao

    • Gracias a ti, Marijo. Fue un detalle simpático por tu parte fotografiar esa escultura precisamente el Día Mundial del Libro. Es cierto que para muchos esa esultura y otras pasan desapercibidas. Me olvidé pedirte una copia de la fotografía para que ilustrara mi post. Gracias, de nuevo.

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