Cuando nace un hombre…

recien nacido 1En este ambiente positivo y cálido de la Navidad os invito a releer, o a leer por primera vez, este bello poema de la gran poeta (*) bilbaína, aunque menos conocida, Ángela Figuera Aymerich (1902, en Bilbao – 1984, en Madrid).

Para mí es una –o la más– bella de sus composiciones poéticas. Es el canto al niño que nace, a la vida que brota, al cariño y admiración con que es acogido por todo el cosmos. Un canto e invitación a la fraternidad humana. «Cuando nace un niño todos tenemos un hermano». ¡Cómo cambiaría el mundo si continuáramos mirando a las personas de cualquier edad con la misma ternura y el mismo corazón con que miramos al recién nacido, sobre todo la madre!

 

Cuando nace un hombre

Cuando nace un hombre
siempre es amanecer aunque en la alcoba
la noche pinte negros cristales.

Cuando nace un hombre
hay un olor a pan recién cocido
por los pasillos de la casa;
en las paredes, los paisajes
huelen a mar y a hierba fresca
y los abuelos del retrato
vuelven la cara y se sonríen.

Cuando nace un hombre
florecen rosas imprevistas
en el jarrón de la consola
y aquellos pájaros bordados
en los cojines de la sala
silban y cantan como locos.

Cuando nace un hombre
todos los muertos de su sangre
llegan a verle y se comprueban
en el contorno de su boca.

Cuando nace un hombre
hay una estrella detenida
al mismo borde del tejado
y en un lejano monte o risco
brota un hilillo de agua nueva.

Cuando nace un hombre
todas las madres de este mundo
sienten calor en su regazo
y hasta los labios de las vírgenes
llega un sabor a miel y a beso.

Cuando nace un hombre
de los varones brotan chispas,
los viejos ponen ojos graves
y los muchachos atestiguan
el fuego alegre de sus venas.

Cuando nace un hombre
todos tenemos un hermano.

 Al nacer su hijo Juan, en diciembre de 1936, durante un bombardeo de la Guerra Civil, Ángela comentó, seguro que con la firme convicción de que la vida de un niño que nace constituye una victoria sobre la muerte que siembran las bombas: «Con salvas, como los reyes». Que el mundo reciba a sus nuevos habitantes con salvas de verdad y no las de la guerra y el odio. Salvas de honor a la vida que está por encima de la muerte.

Un recuerdo personal. Un  29 de diciembre, hace 105 años, nació mi madre en este pueblo, La Codoñera (Teruel), donde me encuentro pasando unos días. Falleció a los 91 años y descansa en paz en el cementerio de Tudela, junto a mi padre y a mi hermano; a pocos kilómetros de Ablitas, su muy querido pueblo de adopción, donde ejerció de maestra nacional durante más de 40 años. «La vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma».

 (*) Prefiero,  aplicado a la mujer que compone poemas, el término «poeta» que el de «poetisa».

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2 respuestas a Cuando nace un hombre…

  1. poesía preciosa, pero todavía me gusta más saber cosas de tu madre. Saludossss

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