Día Internacional de las Personas de Edad (*)

Por una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada en diciembre de 1990, el día 1º de octubre fue declarado Día Internacional de las Personas de Edad.

Abuelos tres generacionesA veces me pregunto si no sería mejor, en lugar de la expresión «Personas de edad», «Personas mayores» o «Tercera edad», utilizar la más directa de «viejos», simplemente «viejos» o, si se le quiere dar un toque cariño y humor, «vejetes». Día Internacional de los Viejos, o mejor, Día Internacional de los Viejos y de las Viejas, para evitar un lenguaje sexista. Incluso, Día Internacional de los Vejetes (incluyendo en ‘vejetes’, claro está, a ellos y a ellas). Posiblemente sería una expresión más sincera y acorde con la realidad, con la actitud edadista que abunda en nuestra sociedad, es decir, con el estereotipo –asociado a prejuicio y discriminación–, respecto a este grupo de edad. Cuando una realidad social resulta incómoda y se constatan actitudes negativas hacia ella en ocasiones se trata de solucionar el problema con el cambio de nombre («En lugar de ‘viejo’ digamos ‘mayor’ y en lugar de ‘vejez’ utilicemos la expresión ‘tercera edad’). No digo que el cambiar el nombre resulte inútil, pero es necesario hacer algo más. De lo contrario, es mejor optar por la brevedad y hablar de ‘viejo’ o de ‘vieja’.

Además, dicho con cierta ironía, no siempre la vejez o los años se considera que es algo negativo. Como sello de calidad de un establecimiento, de una institución o de un producto, es frecuente apelar a su edad: «Fundado en 1860», «Desde 1925 a su servicio», «El mismo que tomaban sus abuelos», etc. Aquí se valora la antigüedad; cuantos más años, mejor. Los años añaden prestigio, categoría o calidad. Sorprende que en ese apelar a la edad se utilicen fechas relativamente recientes, o mejor dicho, relativamente recientes para mí, como la de 1982. Pero, eso sí, esa ventaja que se le otorga al producto o a la institución por sus años, no se le concede a las personas que trabajan en esa empresa, fuera del día de su jubilación. En las personas se valora la juventud, y los años son con frecuencia un inconveniente, o un impedimento, sobre todo en algunas instituciones.

Por otra parte, en la celebración de hoy es necesario dar por supuesto o subrayar lo de «Día». Es suficiente con un día; solo un día. Un día de reconocimiento a los servicios que los mayores han prestado durante sus años de vida laboral, en el hogar o fuera del hogar, y a los que siguen prestando: apoyo a los hijos y a los nietos, voluntariado, etc. La experiencia acumulada a lo largo de la vida profesional se toma a veces como un impedimento para el progreso y como un obstáculo para los planes innovadores, que con cierta frecuencia no está muy claro si tienen un objetivo válido.

Es cierto que no en todos los ámbitos de la sociedad está igualmente vigente, ni con la misma intensidad, el estereotipo sobre –o más bien contra– los mayores que se llama edadismo o viejismo, término que por cierto todavía no está incluido en el Diccionario de la Real Academia Española, como lo están «sexismo» y «racismo». Está claro que no todos son o pueden ser objetivo del estereotipo sexista o del racista. Pertenecer al sexo masculino y a la raza blanca la libra a uno de ser víctima tanto del estereotipo sexista como del racista. Sin embargo, del edadismo no está libre nadie, ahora o dentro de unos años, salvo el que no llega a esta edad, lo cual es todavía peor.

Yo, personalmente, no me puedo quejar. No he sido objeto de discriminación asociada a mi edad. Lo mismo pueden decir otros muchos de mi edad, o incluso mayores que yo. Por eso no hablo ni tengo razón para hablar con amargura. Tal vez porque los años enseñan también a saber retirarse a tiempo y a evitar chocar cuando se adivina que hacerlo no conduciría a nada positivo. Tampoco conviene olvidar que en nuestros años mozos, años de importantes cambios sociales, no siempre fuimos especialmente considerados con los que entonces eran mayores. Además, es constatable también el cariño, respeto y atención que reciben o recibimos muchas personas mayores por parte de los más jóvenes. El estereotipo contra los mayores incluye aspectos negativos y también positivos, aunque siempre es estereotipo. Pero los estudios realizados sobre el estereotipo y prejuicio edadista confirman su existencia, e incluso el que la misma persona mayor a veces los interioriza («Esto ya no es para mí cabeza», «Esto es cosa de la edad»). Con expresiones como estas, algunos se estacan, se resignan o tiran la toalla antes de tiempo. El edadismo no es una invención ni una metáfora, sino una realidad.

«Al envejecer nos volvemos más locos, y más cuerdos» dice François de La Rochefoucauld en su máxima 210. Por «locos» no entiendo la demencia senil, sino la posibilidad de decir más abiertamente la verdad, de expresarse con mayor libertad, sin verse obligado a decir «lo correcto» ni a tener que «pensar lo que se dice». La libertad que otorga el relativizar las cosas y el alejarse en ocasiones del pensamiento convencional. Por «cuerdo» entiendo, esa posibilidad de integrar el conocimiento, de llegar a una visión más global y sintética de la realidad, de saber que no siempre dos y dos son cuatro, de conocer no solo con el entendimiento sino también con el corazón. En este sentido, «loco» y «cuerdo» no se excluyen, sino que se complementan dialécticamente. Sin embargo, esto no es algo que viene automáticamente con los años, aunque sí una gran posibilidad que otorgan o favorecen los años. Una valiosa aportación que pueden prestar las personas de edad o «los viejos y las viejas», del mismo modo que los mayores pueden recibir otras ricas aportaciones de las generaciones más jóvenes.

(*) Entrada publicada con el mismo texto y simultáneamente en mi otro blog:

http://enriquefranciscopallares.wordpress.com/

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Una respuesta a Día Internacional de las Personas de Edad (*)

  1. Isidro dijo:

    Considero que es muy reconfortante a la hora de irnos a la cama, principalmente las personas que por suerte contamos con seis,siete u ocho décadas vividas, elegir un libro que te entusiasme para disfrutar de una hora de lectura, que te mantenga despierto, si tienes que hace una lectura compleja es más aconsejable dejarla para la primera hora de la mañana del día siguiente, así mismo los reflejos están más vivos, y el entendimiento con una mayor claridad. Otra opción que podemos elegir es la de repasar mentalmente las tareas que hemos realizado durante el día, y las que deberemos de ejecutar el día siguiente. En el trato con los jóvenes primero hemos de respetarles y darles confianza para que ellos se sientan bien dentro del mismo respeto, y aconsejarles si nos lo solicitan, nosotros no debemos de ser el centro de atención, la iniciativa han de dirigirla ellos, para que de esta forma puedan aprender de los errores, a quien subscribe hasta el momento me ha funcionado relativamente bien, un saludo Isidro

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