Animales saludables y respetables

Osos

«Los animales sufren tanto como nosotros. La verdadera humanidad no nos permite imponerles tal sufrimiento. Es nuestro deber conseguir que el mundo entero lo reconozca».

(Albert Schweitzer. Premio Nobel de la Paz de 1952)

 

Artículo publicado en EL CORREO. Domingo, 17 de enero, del 2016. Página 43.

Enlace al texto del artículo en PDF: Animales saludables y respetables

Enlaces a otros artículos míos publicados en la prensa diaria: https://enriquepallares.wordpress.com/mis-articulos/

Animales saludables y respetables

Enrique Pallarés Molíns
Doctor en Psicología. Profesor emérito de la Universidad de Deusto

Los animales, además de formar parte importante de la dieta de los no veganos, son utilizados para el transporte, vigilancia, defensa, compañía, rescate, guía, vestido y para un largo etcétera de utilidades, sin olvidar el ocio, el espectáculo y la investigación biomédica. Nos ofrecen, pues, un servicio esencial.
Forman parte de la historia de la Psicología los perros de Pavlov, las ratas de Watson y de Tolman, los monos rhesus de Köhler y de Harlow, las palomas de Skinner, o los gansos de Lorenz. Y otros muchos animales que contribuyeron a la adquisición de importantes conocimientos sobre aprendizaje, estrés, depresión, comunicación, apego, etc., con frecuencia a cambio de sufrimiento y de su misma vida. Pues no siempre el investigador se aplica previamente las descargas eléctricas, como hacía Martin Seligman en sus experimentos con perros sobre la indefensión aprendida al explicar la depresión.
Desde el nacimiento establecemos vínculos afectivos duraderos con las personas, de forma muy especial con la madre; relación que se amplía a los animales. Así, las conductas que expresan la relación de apego –búsqueda de proximidad y contacto, alegría con la presencia, tristeza y llanto en la separación– se observan también en el vínculo afectivo que algunos establecen con sus mascotas; a veces de igual o mayor intensidad al que mantienen con las personas. De hecho, se ha observado una relación estrecha entre el tipo de apego de un ser humano con su mascota y el de ese ser humano con sus congéneres. Los niños se identifican de forma especial con ellos, como lo muestra su conducta, sueños y dibujos.
Esto ha llevado a diseñar terapias psicológicas «asistidas por animal», orientadas a mejorar el funcionamiento emocional, cognitivo y social, desde niños a personas mayores. El animal ‘coterapeuta’, puede ser perro, gato, caballo, elefante, delfín, etc. Ya en 1792 el filántropo William Tuke sustituyó los tratamientos punitivos habituales entonces por otros basados en el refuerzo positivo, que incluían la interacción con animales. Pero fue Boris Levinson quien, en la década de 1960, inició la terapia asistida por animal, practicada en la actualidad con buenos resultados y varios modelos, según el animal, paciente y problema. Como anécdota amable y precursora, Jofie, la perrita de Sigmund Freud, solía asistir a las sesiones, y su colocación respecto al paciente ofrecía pistas a Freud sobre su personalidad; incluso avisaba cuando se excedía la duración de la sesión.
La primera acepción del término ‘mascota’, según la Real Academia, es «Persona, animal o cosa que sirve de talismán, que trae buena suerte». Y así es. Las mascotas –incluso a veces sus imágenes–, además de eficaz antídoto contra la soledad, aportan beneficios a la salud física y mental. Por eso, es recomendable su proximidad, aunque sin incurrir en el llamado ‘síndrome de Noé’ (convertir la casa en un zoo).
Pero los animales, además de saludables, son también respetables. Charles Darwin bajó al ser humano del pedestal en el que se creía radicalmente distinto y superior a los otros animales, para verlo como un eslabón más de la evolución. La evolución continúa y una de sus metas podría ser un cambio en la consideración de los demás animales por parte del ser humano y en enmendar el bajo estatus que han tenido en la filosofía y en la ética occidental, al verlos solo desde la utilidad. Incluso habría otro ‘ismo’ a reconocer y combatir: el ‘especismo’, o prejuicio y discriminación por pertenencer a una especie.
Precisaba Jeremy Bentham, a finales del siglo XVIII, que la cuestión no es tanto si los animales piensan o no, como si sufren o no. Es ampliar nuestra empatía a los animales. Reconoce Bentham que ya se ha conseguido reprobar el maltrato a seres humanos justificado por el color de la piel, y piensa que también se puede conseguir que «el número de patas, la vellosidad de la piel o la terminación del hueso sacro no sean razones suficientes para abandonar a un ser viviente a una suerte semejante» y así, «llegará el día en que la humanidad extienda su manto sobre todo ser que respira». El doctor Albert Schweitzer, premio Nobel de la Paz por su actividad humanitaria en África, afirmó que todas las criaturas, incluido el ser humano, poseen una voluntad de vivir, que hay que respetar. Tras afirmar que los animales «sufren tanto como nosotros» y que «la auténtica humanidad no nos permite hacerles sufrir», concluye Schweitzer: «Hasta que ampliemos nuestro círculo de compasión a todos los seres vivos, la humanidad no encontrará la paz».

 

Esta entrada fue publicada en Animales, EL CORREO y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Animales saludables y respetables

  1. Muchas gracias Enrique. Excelente artículo, muy necesario. Ya lo estoy compartiendo y será muy bienvenido por todos los que amamos a los animales. Feliz Año 2016.

Los comentarios están cerrados.