Policromía en lugar de blanco o negro

 

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Policromía en lugar de blanco o negro

Enrique Pallarés Molíns

Doctor en Psicología. Profesor emérito de la Universidad de Deusto

Publicado en EL CORREO. Domingo, 26 de mayo del 2019. página 35 y en DIARIO VASCO. Domingo, 26 de mayo del 2019. página 26

 

Hoy es rara la producción de una película o la toma de una fotografía en blanco y negro. Los televisores en blanco y negro tuvieron una existencia efímera en comparación con la de los de color. Hace años, incluso, se colorearon algunas de las películas relevantes de la historia del cine. En realidad, tanto las películas como las fotografías o la televisión, que llamamos ‘en blanco y negro’, incluyen varias tonalidades de gris; por lo que, hablando con propiedad, no son solo ‘en blanco y negro’.

Preferimos el color en las imágenes que tomamos, salvo algunas excepciones artísticas. Pero esta preferencia y búsqueda de la variedad y de los matices del color no se aplica con igual fuerza en las descripciones o valoraciones de nosotros mismos, de otras personas, o de los grupos e instituciones. En este caso, optamos con frecuencia, y al margen del arte, por la monocromía en estado puro, con la omisión de los colores y de las tonalidades de gris. Es la huida a los extremos.

  Entre las distorsiones cognitivas que el psicólogo norteamericano Aaron T. Beck enumera y describe como claves para explicar algunos problemas mentales –sobre todo, los trastornos de ansiedad, la depresión o la ira– está el pensamiento polarizado o visión en blanco o negro. En el pensamiento polarizado se tienen en cuenta solo los extremos, sin matices: «Éxito o fracaso», «bueno o malo», «izquierdas o derechas». Es ver y juzgar en términos extremos y simplificar en exceso la compleja realidad.

La polarización o monocromía no se queda en una afirmación o juicio rotundo, sino que genera un modo de sentir y actuar claramente disfuncional. Es ver la realidad y actuar con unas gafas dotadas de un filtro que niega las tonalidades intermedias. Además, la polarización no suele presentarse aislada, sino que opta por la sinergia con otras distorsiones cognitivas, igualmente desfiguradoras de la realidad; por ejemplo, con una visión en túnel, que reduce al extremo el campo visual a considerar, con las generalizaciones exageradas, etc.

Criticar la polarización o adhesión a los extremos no significa elogiar el centro político, sino invitar a que, en todos los segmentos del arco político, incluyendo el centro, se evite, o se reduzca lo más posible el pensamiento polarizado y se opte por la moderación. Es trabajar para que las fuerzas centrípetas y constructivas se impongan a las centrífugas y destructivas.

Si el punto medio o la equidistancia es muy difícil de conseguir en la práctica, la solución está en la noble confrontación de los diferentes puntos de vista en un encuentro y diálogo guiado por el objetivo de lograr el bienestar social. Es evitar que la praxis política y la convivencia se conviertan en la palestra donde egos extremos pelean y los ciudadanos actúan de sufrientes espectadores. Es muy de desear siempre, pero de modo especial en el momento actual que la tendencia a la polarización y al alejamiento se sustituya por la convergencia y el acercamiento.

Para neutralizar o rebajar la polarización propone la terapia cognitiva ver y juzgar la realidad con diferentes tonalidades de gris. Pero todavía es mejor utilizar una paleta con alegres colores y matices. Evitar, pues, los juicios radicales y cortar el proceso destructivo de polarización que brota en cuanto dicotomizamos la realidad social entre ‘los míos’, que son ‘los buenos’, y ‘los otros’, que son ‘los malos’. Tarea no solo de los líderes políticos, sino de cada ciudadano, que con su voto y su opinión puede influir para que se eviten o suavicen las confrontaciones descalificadoras, estériles y nocivas.

La ONU ha declarado a 2019 Año Internacional de la Moderación. Algunos asocian ‘moderación’ con un pensar y actuar timorato y pusilánime. Pero la moderación implica actuar con ánimo y valor, con la valentía del que sabe defender sus ideas, pero también sabe rectificar cuando es preciso y reconocer los aciertos del otro. La citada declaración «Subraya la importancia de la moderación como método utilizado en las sociedades para contrarrestar el extremismo en todos sus aspectos y seguir contribuyendo a la promoción del diálogo, la tolerancia, la comprensión y la cooperación».

La naturaleza siempre acoge, pero de forma especial en este florido mayo, una gran variedad de colores y tonalidades en una bella sinfonía a pesar de su heterogeneidad. Nos brinda un hermoso y deleitable espectáculo, pero también nos ofrece la lección de que es posible armonizar colores diferentes y evitar tanto la empobrecedora polarización blanco o negro como un confuso cuadro abigarrado y sin sentido.

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