Edadismo: el «ismo» postergado

 

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Edadismo: el «ismo» postergado

Enrique Pallarés Molíns

Doctor en Psicología. Profesor emérito de la Universidad de Deusto

Publicado en el suplemento Alfa y Omega del diario ABC (26 de diciembre de 2019 al 1 de enero de 2020)

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El gerontólogo norteamericano Robert Butler acuñó el término «ageism», que se suele traducir por «edadismo», pero todavía poco extendido y no reconocido oficialmente. Porque el diccionario de la Real Academia incluye un término para el estereotipo, prejuicio y discriminación por la raza (racismo) y otro por el sexo (sexismo), pero no por la edad y en concreto el que existe hacia las personas mayores.

Estamos, pues, ante un «ismo» que, aunque afecta o afectará a todas las personas (si no mueren antes de la vejez), además de no figurar en el diccionario oficial, es menos reconocido y reprobado socialmente que el sexismo o el racismo. De hecho, se toleran con más facilidad las expresiones y comportamientos edadistas que los sexistas o racistas. El edadismo está presente en la vida diaria, en los chistes, en el trabajo, en el cine, etc. No afecta por igual a todas las personas mayores: lo acentúa el ser mujer, mientras que la fama y la riqueza lo suavizan.

En el origen del edadismo está una visión de las personas mayores como un grupo homogéneo («Todos los viejos son iguales»). Se generaliza lo que corresponde solamente a un número reducido. Es verdad que no solo se generalizan características negativas, como la de chochear o ser inútil, sino también positivas como la de «viejo sabio». Las imágenes positivas corresponden con preferencia a las sociedades tradicionales, donde las personas mayores son las «bibliotecas» y los árbitros de las relaciones humanas, mientras que las negativas a la sociedad actual. Incluso, tras un trato excesivamente amable y un lenguaje semejante en la entonación y en la simplicidad al que se emplea con un niño, subyace –sin poner en duda la buena intención ni el cariño– la consideración de la persona mayor como un niño.

La tendencia a realizar generalizaciones es connatural al conocimiento humano y lo primero que se percibe de una persona es la raza, el sexo y la edad. Esto explica la mayor frecuencia de estereotipos en torno a estas tres características. Pero, sobre todo, el edadismo tiene su origen en la admiración y exaltación actual de lo joven y de lo nuevo, de la velocidad y de la eficacia. Cabe añadir que el miedo a la muerte por parte de las personas más jóvenes se puede proyectar a las personas mayores, que se perciben más cercanas a ella.

Esta visión estereotipada se prolonga en diferentes formas de exclusión y alejamiento; puede llegar, incluso, al maltrato, sin excluir el físico. Pero, la consecuencia más grave consiste en que ellas mismas interiorizan y hacen suya esta visión negativa y terminan por percibirse como les ven los demás. Muchas personas mayores aceptan pasivamente que su memoria es irremediablemente peor («Cosas de la edad»), o que son incapaces de nuevos aprendizajes o del uso de las nuevas tecnologías. Algunos, para parecer más jóvenes, invierten importantes cantidades de dinero en tratamientos médicos y cosméticos, adoptan formas de vestir y comportamientos juveniles no siempre adecuados, etc.

El edadismo resulta muy difícil de neutralizar ya que se practica de forma automática y poco consciente, pues sus raíces se remontan a la niñez. Por eso, el primer objetivo es hacerlo explícito. Frente a la falsa idea de la homogeneidad del grupo de mayores, está la conclusión de la Gerontología de que el envejecimiento es un proceso altamente diferenciado, y que el grupo de mayores está más marcado por las diferencias entre unas y otras personas que por la homogeneidad. En consecuencia, convendría cambiar la forma de ver a las personas mayores y, en lugar de enfocar las semejanzas, poner el énfasis en las peculiaridades de cada una. Además, buscar sistemáticamente informaciones y pruebas contra las falsas creencias sobre el envejecimiento, a la vez que se ofrece a las personas mayores ocasiones para realizar algunas de las actividades que abandonaron como consecuencia de esa imagen negativa interiorizada.

El psicólogo social Gordon Allport propuso el contacto y la comunicación entre los grupos como la forma eficaz de disolver los estereotipos y prejuicios. Por esto, resulta altamente recomendable fomentar los encuentros intergeneracionales, ya que, realizados adecuadamente, añaden al debilitamiento de los estereotipos y prejuicios un importante enriquecimiento mutuo.

Finalmente, resulta necesario que todas las personas, incluyendo las mayores, adviertan la inexactitud e inconveniencia de los estereotipos y prejuicios. Es decir, que se eviten los estereotipos sobre otros grupos de edad, y en general, respecto a cualquier característica, y en su lugar nos esforcemos por ver la singularidad y originalidad de cada persona.

 

Otras publicaciones de Enrique Pallarés Molíns sobre la vejez y el envejecimiento

Sobre el tema de la vejez y el envejecimiento he publicado varios trabajos, sobre todo en la prensa. Pongo los enlaces al texto de los que aparecen en este blog. Incluyo, en primer lugar, el enlace a la información de mi último libro que aborda el tema del envejecimiento:

Información sobre mi último libro: “Para afrontar el envejecimiento”:

https://enriquepallares.wordpress.com/2019/10/01/nuevo-libro-para-afrontar-el-envejecimiento/

 

La fuente de la eterna juventud:

https://enriquepallares.wordpress.com/2017/10/02/la-fuente-de-la-eterna-juventud/

 

Envejecer bien, un objetivo alcanzable:

https://enriquepallares.wordpress.com/2019/10/21/envejecer-bien-un-objetivo-alcanzable/

 

Aún aprendo:

https://enriquepallares.wordpress.com/2016/10/16/aun-aprendo/

 

…y la Cuarta Edad:

https://enriquepallares.wordpress.com/2018/10/01/la-cuarta-edad-1-10-dia-internacional-de-las-personas-de-edad/

 

Caen las hojas:

https://enriquepallares.wordpress.com/2018/11/05/la-leccion-de-las-hojas-de-otono/

 

 

 

 

 

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