Protección emocional ante el coronavirus (7) Controlar la ansiedad (II) [17.04.20]

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Protección emocional ante el coronavirus (7) Controlar la ansiedad (II)

(Continuación)

Lo que usted puede controlar con ansiedad

En mayor o menor grado, la persona con problemas de an­siedad cree que algo fuera de ella, o dentro pero incontrolable, es la causa de la ansiedad excesiva que experimenta. Pero no son solamente los sucesos, aunque sean simultáneos o precedan a la ansiedad, los que la provocan, sino sobre todo los pensamientos e interpretaciones que uno hace de esos sucesos. Si experimenta ansiedad excesi­va al entrar en un autobús o en el ascensor, la causa no es tanto el autobús o el ascensor como sus pensamientos distorsiona­dos o las imágenes de lo que teme le va a ocurrir allí. Esto no es para culpabilizarse ni para crear una sensación de impotencia, sino verse como origen y responsable, al menos en gran parte, de las propias emociones.

A pesar de la ansiedad puede actuar

«Me quedo bloqueado, o en blanco», «No puedo hacer nada» y otras muchas frases que muestran la percepción sub­jetiva de que ansiedad y paralización o bloqueo son equiva­lentes. Sin embargo, a pesar de esa sensación inicial molesta, es posible hablar en público, hacer un examen, o avanzar por la calle. No solamente es posible, sino que es la mejor opción y la solución. La ansiedad en niveles moderados no bloquea nuestra acción; sólo llega a hacerlo cuando nos convencemos –erróneamente– de que la bloqueará, pues entonces aumenta de forma considerable su acción paralizante.

Continúe con lo que está haciendo en ese momento y actúe como si no experimentase ansiedad. Céntrese más en los detalles de la tarea o actividad que realiza que en sus sensaciones de ansiedad. En todo caso, y por encima de todo, continúe con lo que hace, con la tarea o actividad, a pesar de esas molestas sensaciones de ansiedad.

¿Comunicar a otros y desahogarse?

Expresar los temores y preocupaciones, tal como las siente, produce cierto alivio y le permite tomar distancia del proble­ma, pues le ayuda a verlo desde otra perspectiva: como ob­servador y no solamente como actor. La fantasía –lo que uno teme– suele ser peor que la propia realidad. Incluso puede re­petir alguna vez más ese relato de sus temores para ajustarlo mejor a la realidad. Al comunicar estas experiencias no se en­cierre en su impotencia, sino trate de ver alguna salida.

Revivir emocionalmente una experiencia negativa ayuda a verse cada vez más capaz de enfrentarse a la situación y aumenta la confianza en sí mismo. Lo más recomendable es hacerlo con un terapeuta o con una persona que le escuche ac­tivamente –no simplemente que le oiga–, le permita expresar sus emociones y le ayude a comprenderlas. Si esto no es po­sible, escriba con detalle lo que siente y lo que le ocurre. Esta comunicación a otros es precisamente para «archivar» o cerrar de forma adecuada estos temores o experiencias negativas, y no para rumiar lo que le pasa y convertirlo en un pensamiento obsesivo.

¿Es siempre aconsejable el «desahogo»?

Casi siempre, pero no siempre. Cuando el «desahogo» se repite muchas veces y se convierte en un dar vueltas a lo mismo, ahonda más el problema que lo aligera. Si deriva en una especie de rutina que sustituye a la disposición para resolver el problema y a la reali­zación de las acciones necesarias, no conviene fomentar el «desahogo».

El desahogo es recomendable y un buen remedio para el estrés y la ansiedad cuando conduce a ver las cosas de otra ma­nera y a orientarse hacia la solución del problema. Así, pues, esa especie de norma de la necesidad «desahogarse» no es ab­soluta y necesita de algunas precisiones.

Utilice un lenguaje más neutro y menos catastrófico

Los que experimentan ansiedad elevada describen con fre­cuencia su experiencia en términos patológicos o catastróficos muy generales: «Me encuentro fatal», «Tengo los nervios ro­tos», etc. Este etiquetaje catastrofista induce a en­tender el problema de ansiedad como algo en lo que uno es sufriente pasivo, lo que produce sentimientos de indefensión e impotencia.

Identifique sus palabras y expresiones relacionadas con la ansiedad que indican enfermedad mental y sustitúyalas por otras más concretas, neutras y objetivas: «aumentan los lati­dos del corazón», «tengo la sensación de que las cosas pierden consistencia», etc. No es un mero cambio de palabras ni una forma de autoenga­ño, sino describir lo que le ocurre con neutralidad.

Mis libros sobre la ansiedad

Sobre la ansiedad y sus problemas he publicado dos libros:

Enrique Pallares Molíns: Vivir con menos ansiedad. Manual práctico. 2ª edición. Bilbao: Ediciones Mensajero.

Enrique Pallares Molíns: La ansiedad. ¿Qué es? Problemas. ¿Cómo manejarla? Bilbao: Ediciones Mensajero.

 

Enlaces a las entradas anteriores de este blog sobre el tema del coronavirus:

 

Protección emocional ante el coronavirus (1):

https://enriquepallares.wordpress.com/2020/03/27/proteccion-emocional-ante-el-coronavirus-1/

 

Protección emocional ante el coronavirus (2):

https://enriquepallares.wordpress.com/2020/03/28/proteccion-emocional-ante-el-coronavirus-2-28-03-2020/

 

Protección emocional ante el coronavirus (3):

https://enriquepallares.wordpress.com/2020/03/29/proteccion-emocional-ante-el-coronavirus-3-29-03-2020/

 

Protección emocional ante el coronavirus (4):

https://enriquepallares.wordpress.com/2020/03/31/proteccion-emocional-ante-el-coronavirus-4-31-03-2020/

 

Protección emocional ante el coronavirus (5):

https://enriquepallares.wordpress.com/2020/04/03/proteccion-emocional-ante-el-coronavirus-5-3-04-2020/

 

“El lado humano de la pandemia” (artículo en El Correo):

https://enriquepallares.wordpress.com/2020/04/06/el-lado-humano-de-la-pandemia/

 

Protección ante el coronavirus (6. Ansiedad 1):

https://enriquepallares.wordpress.com/2020/04/13/proteccion-emocional-ante-el-coronavirus-6-ansiedad-i-13-04-20/

 

 

 

 

 

 

(Continuará en la próxima entrada de este blog)

 

 

 

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