Celebrar la amistad (30 de julio: Día Internacional de la Amistad)

Día Internacional de la Amistad

Celebrar la amistad

Enrique Pallarés Molíns

Promoción 1962

Publicado en el número de abril 2020 de la revista Vuelos (Antiguos Alumnos del Colegio San Francisco Javier, de Tudela de Navarra)

Enlace al texto en PDF: Celebrar la amistad

La Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó en 2011 la celebración, cada 30 de julio, del Día Internacional de la Amistad. El 26 de abril se celebrará en el Colegio San Francisco Javier de Tudela la reunión anual de Antiguos Alumnos. Dos días especiales para reflexionar y estimular el cultivo de la amistad durante todos los días del año, pues, como dice Aristóteles, sin la amistad la vida sería un error. Las noticias de guerras, violación de los derechos humanos, miseria y, en general, de insolidaridad y hostilidad son muy frecuentes y clamorosas. La marea negra del desencuentro y del odio, además de tóxica, dificulta el reconocimiento de las fuerzas constructivas, como la amistad, presentes también y con potente fuerza en el ser humano.

La amistad es una forma de relación interpersonal observable en todas las etapas de la vida, lugares y tiempos, aunque con expresiones propias. No es antropomorfismo aplicar el término ‘amistad’ a los animales, pues en el reino animal, por ejemplo, en los primates, elefantes y delfines, se observan comportamientos equivalentes a la amistad; y por supuesto, entre el ser humano y algunos animales. La amistad es, pues, un fenómeno universal, pero en el ser humano muestra unas características especiales de profundidad y trascendencia.

Existen diferentes grados de intensidad y compromiso en la amistad –del amigo/conocido al íntimo amigo–, pero siempre se incluye o se aspira a un clima de aceptación, confianza, fidelidad y ayuda. Amistad, incluso, como el amor, más allá de la muerte. El amigo de verdad escucha, aconseja y apoya de forma desinteresada. Aristóteles proponía como modelo de la amistad el amor de las madres a los hijos, pues «los siguen queriendo sin buscar la correspondencia en el amor».

Un objetivo, es cierto, difícil de alcanzar. Algunas redes sociales hacen demasiado fácil la amistad o, más bien, una trivialización de la amistad si no se supera ese nivel de realidad virtual. Se puede aplicar aquí la sentencia que Nietzsche pone en boca de Zaratustra: «Existe la camaradería: ¡ojalá exista la amistad!». Es la tarea de cultivar la amistad, complemento de la justicia, desde sus formas más superficiales a las más sólidas. Porque, aunque no abunda, existe la verdadera amistad, modelo y meta hacia donde orientar las relaciones interpersonales.

La verdadera amistad no implica encerrarse en una relación con una o pocas personas afines; tiende a hacerse más profunda, pero también a extenderse en la diversidad. Amistad intercultural, amistad entre pueblos, amistad intergeneracional, amistad con la natural y amistad con Dios fuente del amor y de la verdadera amistad. Pero, también, amistad con uno mismo, es decir, reconciliación interior, para hacer posible y cimentar bien la amistad con otras personas.

El jesuita italiano Matteo Ricci abrió un canal de comunicación y amistad entre China y Europa. El regalo que le hizo al príncipe Jian’an, en 1595, fue precisamente un librito con cien máximas sobre la amistad. No resisto a transcribir algunas de ellas, que constituyen unas acertadas pinceladas sobre la amistad:

«Mi amigo no es otro, sino una mitad de mí mismo y, por lo tanto, un segundo yo. Por tanto, debo mirar a mi amigo como a mí mismo

«Antes de hacer amigos, deberíamos examinar. Después de hacer amigos, deberíamos confiar»

«Si no puedes ser amigo de ti mismo, ¿cómo podrás ser amigo de otro?»

«Si uno tiene muchos amigos íntimos, entonces no tiene amigos íntimos»

«Un amigo es la riqueza del pobre, la fuerza del débil y la medicina del enfermo»

 «Quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro», instruye el Eclesiástico. También la Psicología ha mostrado las consecuencias positivas de la amistad. Además de antídoto de la soledad no deseada y de sus consecuencias negativas, tener amigos es clave para el bienestar personal y para la auténtica felicidad. Pues la amistad no solo protege en la adversidad, sino que es también condición esencial de la felicidad. Los estudios empíricos sobre los factores que determinan la felicidad humana ponen en primer lugar claramente las relaciones de familia y de amistad.

El médico y pensador aragonés Pedro Laín Entralgo, autor de un profundo y bien organizado tratado sobre la amistad –de obligada referencia–, la consideraba fundamental para el buen funcionamiento de la vida pública española. Entre el pesimismo y la esperanza, proponía que la relación política, incluso si se realiza en la discrepancia y en la oposición, tuviera como fundamento la amistad y la inteligencia. Amistad e inteligencia para comprender, respetar y acercarse al otro, incluso si no se coincide en ideas. Aunque resulta poco realista pretender que el manto sanador de la amistad cubra repentinamente la crispada selva de la vida política y social actual, no es utópico conseguir un debilitamiento progresivo de la enemistad y un reciclaje de los potentes esfuerzos orientados a destruir al adversario político en energía constructiva para el bien común.

La amistad, además de explicada por destacados filósofos y psicólogos y de inspirar muchas novelas y películas, ha sido loada en bellos poemas y canciones. El político y poeta cubano José Martí, en uno de los poemas de Versos sencillos, propone la rosa blanca como imagen de la amistad pura:

Cultivo una rosa blanca

en junio como en enero

para el amigo sincero

que me da su mano franca

Pero, al final de su breve y sencillo poema, el poeta deja claro que no cultiva el odio ni el rencor hacia el que no le quiere bien:

Y para el cruel que me arranca

el corazón con que vivo,

cardo ni ortiga cultivo;

cultivo la rosa blanca

¡Que la rosa blanca prevalezca sobre la ortiga! ¡Que la cordialidad y la amistad derrita el hielo de la hostilidad! Adecuado y oportuno mensaje para esta celebración de la amistad que es la reunión anual de Antiguos Alumnos del Colegio: que retroceda el árido desierto de la enemistad, y avance el acogedor jardín donde crecen las rosas blancas de la amistad. Esa amistad que, según el filósofo griego Epicuro de Samos, «danza alrededor del mundo y, como un heraldo, nos invita a todos a que despertemos para celebrar la felicidad».

 

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