Cuando ocurre lo opuesto a lo anhelado

Cuando ocurre lo opuesto a lo anhelado

 

Enlace al artículo en PDF: Cuando ocurre lo opuesto a lo anhelado

Enlaces a otros artículo míos, publicados en la prensa, los encontrará en la página o sección fija de este blog “Mis artículos“.

 

 

Cuando ocurre lo opuesto a lo anhelado

Enrique Pallarés Molíns

Doctor en Psicología. Profesor emérito de la Universidad de Deusto

Publicado en EL CORREO. Domingo, 3 de julio del 2016. Página 43 en la edición de Vizcaya.

 

No trataré de los reveses de la vida, cuando se truncan deseos e ilusiones y se convierten en pequeñas o grandes frustraciones. Me referiré a algunas estrategias que a veces adoptamos, de forma casi refleja, pensando alcanzar así el objetivo de no sentirnos mal, o de sentirnos mejor. Curiosamente, el resultado es el opuesto a lo deseado; y, precisamente, por poner todo el empeño en conseguir ese objetivo.

Hace varias décadas, Daniel Wegner, de la Universidad de Harvard, informó del resultado de un experimento en el que dio a los participantes la consigna de no pensar en un oso blanco y, caso de pensar en él, hacer sonar un zumbador y verbalizar el pensamiento del oso. Aportaba así control experimental a una anécdota que cuenta Fyodor Dostoyevsky en “Notas de invierno sobre impresiones de verano”: «Trata de ponerte esta tarea: no pensar en un oso polar; y verás que la cosa maldita llegará a tu mente cada minuto». La tarea parecía a primera vista de extraordinaria sencillez, pero el resultado fue el opuesto a lo esperado, a juzgar por el elevado número de sonidos del zumbador y de verbalizaciones “oso blanco” de los participantes.

Normalmente controlamos nuestro pensamiento. Pero, sobre todo en circunstancias de estrés y ansiedad, puede ocurrir que no dejemos de pensar o de imaginarnos lo que no deseamos. Querer olvidar un pensamiento o imagen, con insistencia y ansiedad, suele favorecer el tenerlo todavía más presente. Se produce este efecto paradójico porque el deseo de no imaginar o pensar en algo se desdobla en dos procesos mentales: uno dirigido a que no aparezca el “oso blanco” y el otro orientado a vigilar si aparece o no. Este segundo proceso es el responsable de que el oso siga bien presente en la mente, a pesar del esfuerzo, o precisamente “por” el esfuerzo para impedir que aparezca.

Algo parecido ocurre cuando uno se esfuerza en conciliar el sueño, o se preocupa y agobia por no conseguirlo; practica así la mejor estrategia para permanecer insomne toda la noche. Contar ovejas puede resultar eficaz, si uno no está demasiado atento al número de ovejas que ya han pasado y a las que tendrá que contar hasta conciliar el sueño.

Esforzarse para que desaparezca la ansiedad conduce a su elevación y alimenta la espiral de exacerbación. Es la ansiedad provocada por el deseo de que desaparezca; el miedo al miedo: el peor de los miedos. La evitación o huida fóbica de un objeto o situación no peligrosa es la causa de la persistencia y aumento del miedo fóbico. El esfuerzo por relajarse perfectamente puede llevar a un aumento de la tensión. O disminuir la concentración precisamente por querer alcanzar una concentración total. A veces la medicina se convierte en veneno.

Pero también se observa este proceso paradójico en el caso del puro anhelo y preocupación por elevar la autoestima, o en la búsqueda de la felicidad y el placer. Buscarlas directa y rápidamente, con obsesión, sin seguir las adecuadas estrategias -indirectas y menos rápidas-, aleja y hace inalcanzables esas deseadas metas.

Recuerda esto lo que cuenta el filósofo y médico griego Sexto Empírico del pintor Apeles, para ejemplificar la vía hacia la suspensión del juicio del escepticismo. Estaba este famoso pintor a punto de terminar el retrato de un caballo en pleno esfuerzo de una carrera. Solo le faltaba plasmar en el lienzo la espuma de la boca. Tras fracasar en varios intentos, enfadado consigo mismo, lanzó al cuadro la esponja de limpiar los pinceles. Acertó por casualidad en la boca del caballo y la espuma quedó así perfectamente reflejada y el retrato del caballo felizmente terminado.

El sueño, la relajación, la autoestima y la felicidad, como las palomas, se escapan al quererlas agarrar. Existen varios recursos para estas situaciones, pero a veces conviene empezar con otra estrategia. Por ejemplo: permitir al pensamiento indeseado que “vaya y venga”, aceptar la ansiedad inicial, dejar vagar la mente en lugar de concentrarla en que llegue el sueño, no luchar contra las tensiones cuando se busca la relajación. Incluso, en la técnica terapéutica de intención paradójica, desde Viktor Frankl, hacer lo contrario: tensión para relajarse, pensar con insistencia en el pensamiento indeseado, etc. En el caso de la autoestima y la felicidad, seguir lo indicado por los especialistas, que coincide con el desarrollo y crecimiento personal. Así, pues, junto a los objetivos que exigen un empeño y esfuerzo directo y total, otros, como los citados, es mejor no pretender alcanzarlos directa e inmediatamente ni obsesionarse en ello.

Publicado en Autoayuda, Bienestar psicológico, Bienestar subjetivo, EL CORREO, Emociones, Enrique Pallarés Molíns, Estrés, Sueño | Etiquetado , , , , , | 2 comentarios

Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión (4 de junio)

Tomada de Infocop Online

Fotografía tomada de Infocop Online

A comienzos de los años sesenta del siglo veinte, el pediatra germano C. Henry Kempe y sus colegas describieron el síndrome del niño golpeado (*). Este primer estudio constituyó un acontecimiento fundamental, origen de un número importante de investigaciones científicas y de la toma de conciencia sobre esta lamentable realidad del abuso infantil. A los artículos de investigación, libros y congresos de especialistas, se unieron las medidas legales, médicas y psicológicas para tratar, atajar y prevenir el problema. Posteriormente, la identificación y estudios del maltrato, se extendió a otras víctimas de la violencia interpersonal y familiar, como las mujeres y las personas mayores.

Un documento preparado para la 69 Asamblea Mundial de la Salud (27 de mayo del 2016) insiste en las graves consecuencias y secuelas del maltrato infantil en sus diferentes formas y ofrece algunos datos relativos a la extensión del problema. Concretamente, el que la cuarta parte de los adultos del estudio afirmen haber sufrido algún tipo de maltrato físico durante su niñez y el que el porcentaje asciende al 36% si se refiere a haber sufrido abuso psicológico. Niños maltratados físicamente, tomados como objeto sexual, obligados a trabajar precozmente, etc. etc.

Cifras que producen pavor y que provocarían una reacción de negro pesimismo y radical desesperanza, si no fuera por la existencia de otra realidad, que es la del porcentaje, mucho mayor, de madres y padres que se entregan en cuerpo y alma a la cría y educación de sus hijos, que comparten con ellos momentos de alegría y afecto, que están a su lado día y noche durante la enfermedad, que, en definitiva, les dan lo mejor de sí mismos.

Día de conciencia para erradicar esta lacra del maltrato infantil. Día también para caer en la cuenta que una forma de maltrato infantil, especialmente preocupante en nuestras latitudes, es la excesiva permisividad en la educación, el no ayudar a los niños a que desarrollen el autocontrol y el respeto a los demás, para lo cual resulta imprescindible establecer ciertos límites y normas, en una educación guiada por los principales valores. Hemos de evitar, en nuestros ambientes con mayor desarrollo económico y disfrute de libertades, que el Síndrome del Niño Golpeado sea reemplazado por un Síndrome del Niño Consentido o Mimado, dos versiones graves de maltrato infantil.

(*) KEMPE CH, SILVERMAN FN, STEELE BF, DROEGEMUELLER W, SILVER HK. (1962). The battered-child syndrome. JAMA, 181,17-24.

Publicado en Psicología, Psicopatología | Etiquetado , ,

Ante los exámenes de junio

examenes 2

En esta entrada encontrarás los enlaces a otras entradas de este blog que contienen orientaciones sobre los exámenes. Son orientaciones fundadas en estudios controlados, pero también en mi experiencia -ya lejana- de estudiante y en la más cercana de profesor y psicólogo.

♦ Los repasos finales

https://enriquepallares.wordpress.com/2013/05/07/los-repasos-finales/

 

♦ Concentración en el estudio

https://enriquepallares.wordpress.com/2012/03/13/concentracion-durante-el-estudio/

 

♦ Los exámenes tipo test.

https://enriquepallares.wordpress.com/2013/01/07/los-examenes-tipo-test/

 

♦ Para manejar la ansiedad en los exámenes

https://enriquepallares.wordpress.com/2012/01/09/ansiedad-en-los-examenes/

 

♦ ¿Por qué a veces se queda uno en blanco en un examen? ¿Qué se puede hacer?

https://enriquepallares.wordpress.com/2013/06/03/en-los-examenes-evite-que-se-forme-un-tapon-en-la-puerta-de-salida/

 

♦ El título resulta chocante, pero no es una broma. Es un complemento y en parte repetición del artículo anterior.

https://enriquepallares.wordpress.com/2014/11/17/puede-ayudar-un-viejo-baul-a-mejorar-la-memoria/

 

¡Qué hagas unos buenos exámenes! Si no te salen como esperabas, examina las causas con la mayor objetividad posible. En cualquier caso, nunca te desanimes ni tires la toalla.

Si te salen no solo bien, sino muy bien, y sientes una especie de ‘subidón’ por el éxito, te invito a leer esta entrada anterior de este mismo blog: https://enriquepallares.wordpress.com/2015/05/22/aceptarse-en-el-exito/

 

Más información sobre los exámenes y la ansiedad en los exámenes la encontrarás en mis libros (Enrique Pallarés Molíns). Los tres publicados en Ediciones Mensajero.

Técnicas de estudio y examen para universitarios.

Vivir con menos menos ansiedad. Guía práctica.

La memoria. Guía para su conocimiento y práctica.

Publicado en Enrique Pallarés Molíns, Técnicas estudio | Etiquetado ,

El perdón como fortaleza humana

Graduación en perdón. Holy Family School. Belfast. Irlanda del Norte

Graduación en perdón. Holy Family School. Belfast. Irlanda del Norte

Texto de mi último artículo en EL CORREO, sobre el perdón.

Enlace al texto en PDF para bajarlo al ordenador: https://enriquefranciscopallares.wordpress.com/2016/05/09/el-perdon-como-fortaleza-humana/

 

 

 

En el mes de noviembre del 2016 apareció mi libro sobre el perdón: “El perdón como fortaleza humana”, en Ediciones Mensajero) cuyo título es el mismo que el de este artículo. Encontrará información sobre este libro mío en el siguiente enlace:

https://enriquepallares.wordpress.com/2016/11/15/nuevo-libro-el-perdon-como-fortaleza-humana/

El perdón como fortaleza humana

Enrique Pallarés Molíns. Doctor en Psicología. Profesor emérito de la Universidad de Deusto

EL CORREO. Sábado, 7 de mayo del 2016. Página 41

Desde hace milenios, las principales religiones hablan del perdón y lo recomiendan o prescriben. La filósofa Hannah Arendt, pionera en señalar el papel fundamental del perdón en las relaciones humanas, afirma que «El descubridor del papel del perdón en los asuntos humanos fue Jesús de Nazaret», y aclara que el contexto y lenguaje religioso no son razón para valorarlo menos en un sentido estrictamente secular. La Psicología inició el estudio del perdón hace pocas décadas. En la actualidad, la todavía joven Psicología Positiva considera el perdón como una fortaleza humana, a la vez que investiga, con metodología científica, en qué consiste, sus determinantes y consecuencias, y cómo fomentarlo.

Se dice que resulta más difícil definir el perdón que perdonar. Lo cierto es que existe mayor acuerdo en concretar qué no es el perdón que en su definición positiva. Perdonar no es olvidar o ignorar la ofensa, ni interferir la acción de la justicia. Perdonar es un largo y complejo proceso de sanación interna, con proyección interpersonal, que comienza por la decisión de excluir la venganza, el resentimiento, la ira y la distancia, para llegar, cuando es posible, a una reconciliación guiada por la empatía y la compasión. Implica, pues, cambios y reajustes en las emociones, pensamiento, motivación y conducta.

El resentimiento, el odio y el deseo de venganza, lejos de aliviar el dolor de la ofensa, lo prolongan y hacen más vivo. Dijo Lord Byron que «la venganza es dulce»; tal vez sea así al principio, pero pronto resulta amarga y tóxica. Perdonar es la forma de dejar de estar centrado en la ofensa y de seguir dependiendo del ofensor; es, pues, una liberación.

Le preguntó Bill Clinton a Nelson Mandela por la desaparición repentina de su rostro del odio e ira al salir de la presión, que observó años antes por televisión. Mandela respondió: «Escuché el Espíritu de Jesús que me decía: ‘Nelson, mientras estuviste en prisión eras libre; ahora que estás libre, no te conviertas en prisionero’». Lewis Smedes, autor del primer libro sobre el perdón, afirmó que «perdonar es poner en libertad a un prisionero y descubrir que ese prisionero era uno mismo».

Varios estudios muestran las consecuencias positivas del perdón para la salud mental y física, pero sobre todo para la reparación de relaciones sociales valiosas. La reconciliación supone una importante ventaja evolutiva. Por eso, el profesor Michael McCullough, que señala la función de la venganza para controlar la agresión, confirma las raíces no menos profundas del perdón, e incluso habla de un «instinto de perdón». De hecho, varias observaciones controladas, realizadas con primates, muestran la presencia en ellos de conductas de reconciliación tras la ofensa.

No es lo mismo perdonar una ofensa leve que un asesinato. Algunos pensadores han mostrado su reticencia o clara negativa a perdonar lo que consideran imperdonable; Vladimir Jankélévitch afirmó que «el perdón murió en los campos de la muerte». Pero, no olvidemos que, aunque muy difícil, siempre existe ‘la posibilidad de lo imposible’.

Pero perdonar es un don gratuito de la víctima, que el victimario o sus afines no le pueden exigir. Tampoco se puede aconsejar el perdón cuando favorece la revictimización, como a veces ocurre en la violencia familiar, pues perdonar no es carencia de asertividad ni convertirse en un «felpudo humano».

Favorece el perdón el ponerse en el lugar del otro, que no es justificar la ofensa. Perdonar no es olvidar, sino recordar de otra manera, evitar el exceso de memoria, así como neutralizar las explicaciones y los pensamientos distorsionados. Si no es expresamente desaconsejable, el acercamiento al ofensor favorece el perdón. Lo mismo que el recordar e interiorizar modelos de perdón, en lugar de modelos de venganza u odio.

La Psicología se ha centrado en el perdonar, pero es igualmente necesario el perdonarse y, sobre todo, el pedir perdón. Esto último no como mera fórmula social, sino como un clamor que sale del interior del que reconoce sus propios errores y limitaciones. No es alimentar sentimientos de culpabilidad neurótica, sino atemperar los brotes narcisistas que llevan a no reconocer los propios errores y a no pedir perdón por ellos. Perdonar no es de débiles, sino de fuertes; reconocer los propios errores y pedir perdón tampoco es signo de debilidad, sino la expresión de fortaleza de un ego no hinchado y de una autoestima sana. Llegar a esta convicción fomentará, sin duda, la cultura del perdón y de la reconciliación, tan necesarias en nuestra sociedad.

Publicado en Emociones, Enrique Pallarés Molíns, Perdón, Psicología, Psicología Positiva, Psicología Social | Etiquetado , , , , , , , , | 2 comentarios

Primero de mayo: Día de la Madre

Maternidad Felix Alonso Arenas Oviedo 2

Maternidad. Félix Alonso Arena. 2003. Oviedo: Parque San Francisco

¿Primero de mayo, Día de la madre? Cuando se escucha la expresión ‘día de la madre’ suena, más bien, a día de promoción del regalo a la madre; día o días de regalo, o mejor dicho, de comprar el regalo, de consumir en los centros comerciales promotores de esta celebración. Para los que impulsaron esta fiesta y otras semejantes –los que ‘comercializan’ el calendario–, lo único importante es el comprar el regalo y el fomento del consumo. Pero, mientras no se establezca por la ONU, al margen de lo mercantil, una fecha de celebración del DÍA MUNDIAL DE LA MADRE (con mayúsculas), podemos acogernos a esta fecha, alentada por el comercio y aceptada sin demasiadas críticas por la sociedad. Mejor es algo que nada.

Apartémonos del espíritu comercial adherido a esta celebración. Rescatémosla de ese interesado objetivo. Que sea un día para recordar a las madres, a nuestras madres que, no durante un día, sino durante muchos días y noches –sin horarios ni honorarios, sin descansos semanales ni vacaciones– estuvieron vigilantes y solícitas para proveer nuestras necesidades de todo tipo y sobre todo para entregarnos su amor. Amor expresado de diferente forma en cada etapa de la vida, pero siempre un amor total y no egoísta. Amor resistente e invulnerable a la muerte, pues cuando la madre termina los días de su vida, continúa extendiendo desde Arriba sus manos protectoras sobre su hijo, porque la madre ha quedado en el fondo del corazón del hijo, para que encuentre la mejor decisión en el momento oportuno e inspirarle buenos sentimientos. La madre nunca se jubila como madre; ni después de la muerte.

Los neurobiólogos hablan de oxitocina (la hormona de la vinculación afectiva y del amor), pero nos entenderemos mejor llamando a las cosas, de forma llana, por su nombre común; en el caso del amor de la madre: amor desinteresado, amor incondicional, amor en que se ama a la persona amada porque sí, por ella misma, sin condiciones; amor oblativo, dispuesta a dar a los hijos todo su ser, incluso la vida; amor que lo da todo y que se da a sí misma; amor en estado puro, a la vez que atento a todas las necesidades de la persona amada. Como dijo Erich Fromm, amor que no ama a la persona amada porque la necesita, sino que la necesita porque la ama. El amores lo primero. Amor siempre abierto en un abrazo acogedor, a pesar de no ser siempre retribuido con la gratitud del hijo. Amor que también se expresa en el perdón incondicional, inmediato y repetido. Reconozco, por si alguien piensa que me aparto de la realidad, que no todas las madres actúan de forma tan modélica, pero cuando no es así, lo señalamos como excepción: la excepción confirma la regla.

Ese es el amor de la madre, que merece un monumento –no pocas ciudades han erigido monumentos a la madre– en cada lugar del mundo, en cada calle y en cada casa, pero sobre todo en el corazón de cada hijo o hija. Al buscar una ilustración para esta entrada, no he encontrado mucha dificultad por la oferta abundante de posibilidades, de monumentos a la madre y a la maternidad que existen. La verdad es que hubiera preferido ilustrarla con alguna foto de la vida real, de esas madres que vemos en las calles y en los parques, pero también de esas madres que pasan días, meses y años junto a sus hijos con enfermedades o incapacidades importantes que trasforman su dolor en alegría. Una escultura representa a todas ellas a la vez.

Descubrir o redescubrir de forma plena ese amor de la madre, grabado en nuestro interior, revivirlo y profundizarlo, será la mejor semilla para la transformación del mundo, y la chispa que provoque y extienda el incendio de la reconciliación y la paz universal. El amor cálido y desinteresado de la madre es el modelo para que las relaciones sociales funcionen de forma armónica y concorde; es el bálsamo y lúbricamente para evitar que los complicados engranajes de la sociedad chirríen y se atoren.

Un regalo, por muy costoso que sea, sin la envoltura de la profunda y cotidiana gratitud, vale muy poco.  La gratitud diaria –no solo el Día de la Madre– y el retorno de sus desvelos en cuidados cuando la madre lo necesita, es el mejor regalo. Mi felicitación, gratitud y reconocimiento a todas las madres: a las que leáis estas líneas, a todas mis amigas y conocidas; a las que no habéis parido a vuestros hijos biológicamente, pero sí con la adopción y el amor… a todas nuestras madres que desde hace años nos protegen desde lo Alto; a todas las madres, amatxos, o mamás del mundo.

Publicado en Amor, Bienestar psicológico, Enrique Pallarés | Etiquetado , , | 2 comentarios

La felicidad asequible y sostenible

Felicidad aquellos seresPublicado en el diario EL CORREO. Sábado, 2 de abril. Página 33.

Otros artículos míos, publicados en los últimos meses en la prensa diaria, en la página o seccion fija Mis artículos de este mismo blog.

 

En mi segundo blog -el enlace para entrar en él está en la página o sección fija “Mi otro blog”, de este mismo blog- encontrará el artículo que sigue en formato PDF y  JPG.

 

La felicidad asequible y sostenible

Enrique Pallarés Molíns                                                                                                             Doctor en Psicología.Profesor emérito de la Universidad de Deusto

 

La felicidad no solo tiene su conmemoración anual –el 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, según la resolución 66/281 de la Asamblea General de las Naciones Unidas–, sino que es considerada el fin último de toda acción humana. Garantizar su búsqueda figura como un derecho del ciudadano en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y en la Constitución española de 1812. El utilitarismo –o ‘felicismo’–, propone como criterio de la bondad de una acción el que lleve a la felicidad, o bienestar subjetivo, y afirma que el fin de la sociedad civil es conseguir la máxima felicidad para el máximo número de personas. El pequeño reino de Bután, en el Himalaya, concede mayor importancia a la Felicidad Nacional Bruta que al Producto Nacional Bruto. Desear felicidad forma parte de las fórmulas sociales más repetidas: «¡Feliz Año!», «Felicidades», etc.

Pero, ¿qué es la felicidad? Desde el pensamiento griego existen dos concepciones diferentes de la felicidad. Una, la hedonista, se centra en el bienestar subjetivo, mientras que la eudaimonista en el actuar bien. Recientemente, la psicología positiva añade el desarrollo o actualización de las principales fortalezas humanas.

¿Quiénes son más felices? ¿Qué determina la felicidad? La edad no tiene mayor relevancia. En contra de lo que se puede suponer, ni el aumento de los bienes materiales ni los cambios en la salud influyen de forma estable –sí momentáneamente– e importante en el nivel de felicidad. La capacidad para adaptarnos a los cambios, favorables o desfavorables, es muy grande. Coinciden, sin embargo, los estudios en la gran importancia de las relaciones sociales, sobre todo de las más estrechas.

¿Resulta asequible aumentar de forma estable la felicidad? Aunque la disposición personal y, en menor grado, las circunstancias de la vida influyen en el nivel de la felicidad de cada persona, queda un amplio margen para las actividades intencionales orientadas a mejorarla. Los especialistas en el estudio de la felicidad, entre ellos Michael Fordyce, Sonja Lyubomirsky y Martin Seligman, proponen, no recetas fáciles, sino algunas estrategias o líneas de trabajo.

Entre ellas, el ayudar a los demás, pues con ello aumenta la autoestima sana, a la vez que las ocasiones para establecer comparaciones favorables. Matthieu Ricard, un monje budista francés y especialista en biología molecular, es considerado el hombre más feliz del mundo, tras mostrar, en un estudio realizado en la Universidad de Wisconsin, un grado de activación de las áreas cerebrales relacionadas con las emociones positivas jamás alcanzado por otra persona. Además de relativizar ese título –comentó con humor sapiencial que peor sería recibir el título de hombre más desgraciado del mundo– insiste en el carácter adiestrable de la felicidad y en su estrecha relación con el altruismo y la compasión.

Otra estrategia es el practicar la gratitud, pues ayuda a reconocer todo lo positivo, que fácilmente pasaríamos por alto, a la vez que fortalece las relaciones con los demás. También ayuda el ‘saborear’ –en lugar de engullir– las experiencias positivas de la vida, del presente y también del pasado, pues es el mejor modo de intensificar y prolongar esas experiencias positivas. Sin olvidar el dar preferencia a dedicar todo el tiempo posible a las personas queridas y a las actividades en las que nos sentimos mejor. Y otras sugerencias, no menos importantes, como perdonar, adiestrarse en el manejo del estrés, sano sentido del humor, etc.

Así, pues, la felicidad no es algo que nos ocurre, sino algo asequible que podemos conseguir y mantener. Pero sin obsesionarse en alcanzar la felicidad total, pues ello lleva a proponerse expectativas poco razonables, con la consiguiente decepción al no alcanzarlas. La felicidad huye del que se limita a desearla. Recomendación útil cuando la felicidad se convierte en un puro sueño o en un objeto más de consumo.

En tiempos remotos, según una antigua leyenda, unos seres malignos muy poderosos quisieron ocultar la felicidad para que el ser humano no consiguiera encontrarla. Tras descartar varias posibilidades, concluyeron que el mejor escondrijo sería el mismo ser humano, pues la buscaría fuera, sin advertir que mora en su interior. Existe un amplio acuerdo en que la clave de la felicidad está en el interior del ser humano. Pero aquellos seres malignos nos subestimaron, pues, aunque con frecuencia buscamos la felicidad donde no está, también somos capaces de caminar –o de aprender a caminar– en la buena dirección.  [El Correo. Sábado, 2 de abril del 2016]

Publicado en Bienestar psicológico, EL CORREO, Enrique Pallarés, Felicidad, Psicología Positiva | Etiquetado , , , , , , | 4 comentarios

20 de marzo: DÍA INTERNACIONAL DE LA FELICIDAD

Dos estudiantes de la Escuela de Artes Kulturama en Estocolmo. Fotografía: ONU/Eskinder Debebe

Dos estudiantes de la Escuela de Artes Kulturama en Estocolmo. Fotografía: ONU/Eskinder Debebe

¿Qué es el Día de la Internacional de la Felicidad? ¡Es un día para ser feliz, naturalmente! Desde 2013, las Naciones Unidas han celebrado el Día Internacional de la Felicidad como reconocimiento del importante papel que desempeña la felicidad en la vida de las personas de todo el mundo. De hecho, Las Naciones Unidas acaban de establecer 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que pretenden poner fin a la pobreza, reducir la desigualdad y proteger nuestro planeta –tres aspectos primordiales que contribuyen a garantizar el bienestar y la felicidad.-.

Este año incluso participan personajes de los dibujos animados, al unirse las Naciones Unidas con un grupo famoso por su escasa alegrìa: Los Angry Birds. Estos «pájaros enojados», embajadores del mundo de los dibujos animados, nos están ayudando a fomentar la concienciación sobre la importancia de la acción contra el cambio climático, en beneficio de nuestro futuro común. Para acompañarlos y difundir su propia acción contra el cambio climático, usen la etiqueta #AngryBirdsHappyPlanet.

«En estos momentos de graves injusticias, guerras devastadoras, desplazamientos masivos, miseria absoluta y otras causas de padecimientos provocados por el hombre, el Día Internacional de la Felicidad es una oportunidad mundial para proclamar la primacía de la paz mundial, el bienestar y la alegría». Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas.

Texto tomado de la web de las Naciones Unidas.

 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , | 1 Comentario

Animales saludables y respetables

Osos

«Los animales sufren tanto como nosotros. La verdadera humanidad no nos permite imponerles tal sufrimiento. Es nuestro deber conseguir que el mundo entero lo reconozca».

(Albert Schweitzer. Premio Nobel de la Paz de 1952)

 

Artículo publicado en EL CORREO. Domingo, 17 de enero, del 2016. Página 43.

Enlace al texto del artículo en PDF: Animales saludables y respetables

Enlaces a otros artículos míos publicados en la prensa diaria: https://enriquepallares.wordpress.com/mis-articulos/

Animales saludables y respetables

Enrique Pallarés Molíns
Doctor en Psicología. Profesor emérito de la Universidad de Deusto

Los animales, además de formar parte importante de la dieta de los no veganos, son utilizados para el transporte, vigilancia, defensa, compañía, rescate, guía, vestido y para un largo etcétera de utilidades, sin olvidar el ocio, el espectáculo y la investigación biomédica. Nos ofrecen, pues, un servicio esencial.
Forman parte de la historia de la Psicología los perros de Pavlov, las ratas de Watson y de Tolman, los monos rhesus de Köhler y de Harlow, las palomas de Skinner, o los gansos de Lorenz. Y otros muchos animales que contribuyeron a la adquisición de importantes conocimientos sobre aprendizaje, estrés, depresión, comunicación, apego, etc., con frecuencia a cambio de sufrimiento y de su misma vida. Pues no siempre el investigador se aplica previamente las descargas eléctricas, como hacía Martin Seligman en sus experimentos con perros sobre la indefensión aprendida al explicar la depresión.
Desde el nacimiento establecemos vínculos afectivos duraderos con las personas, de forma muy especial con la madre; relación que se amplía a los animales. Así, las conductas que expresan la relación de apego –búsqueda de proximidad y contacto, alegría con la presencia, tristeza y llanto en la separación– se observan también en el vínculo afectivo que algunos establecen con sus mascotas; a veces de igual o mayor intensidad al que mantienen con las personas. De hecho, se ha observado una relación estrecha entre el tipo de apego de un ser humano con su mascota y el de ese ser humano con sus congéneres. Los niños se identifican de forma especial con ellos, como lo muestra su conducta, sueños y dibujos.
Esto ha llevado a diseñar terapias psicológicas «asistidas por animal», orientadas a mejorar el funcionamiento emocional, cognitivo y social, desde niños a personas mayores. El animal ‘coterapeuta’, puede ser perro, gato, caballo, elefante, delfín, etc. Ya en 1792 el filántropo William Tuke sustituyó los tratamientos punitivos habituales entonces por otros basados en el refuerzo positivo, que incluían la interacción con animales. Pero fue Boris Levinson quien, en la década de 1960, inició la terapia asistida por animal, practicada en la actualidad con buenos resultados y varios modelos, según el animal, paciente y problema. Como anécdota amable y precursora, Jofie, la perrita de Sigmund Freud, solía asistir a las sesiones, y su colocación respecto al paciente ofrecía pistas a Freud sobre su personalidad; incluso avisaba cuando se excedía la duración de la sesión.
La primera acepción del término ‘mascota’, según la Real Academia, es «Persona, animal o cosa que sirve de talismán, que trae buena suerte». Y así es. Las mascotas –incluso a veces sus imágenes–, además de eficaz antídoto contra la soledad, aportan beneficios a la salud física y mental. Por eso, es recomendable su proximidad, aunque sin incurrir en el llamado ‘síndrome de Noé’ (convertir la casa en un zoo).
Pero los animales, además de saludables, son también respetables. Charles Darwin bajó al ser humano del pedestal en el que se creía radicalmente distinto y superior a los otros animales, para verlo como un eslabón más de la evolución. La evolución continúa y una de sus metas podría ser un cambio en la consideración de los demás animales por parte del ser humano y en enmendar el bajo estatus que han tenido en la filosofía y en la ética occidental, al verlos solo desde la utilidad. Incluso habría otro ‘ismo’ a reconocer y combatir: el ‘especismo’, o prejuicio y discriminación por pertenencer a una especie.
Precisaba Jeremy Bentham, a finales del siglo XVIII, que la cuestión no es tanto si los animales piensan o no, como si sufren o no. Es ampliar nuestra empatía a los animales. Reconoce Bentham que ya se ha conseguido reprobar el maltrato a seres humanos justificado por el color de la piel, y piensa que también se puede conseguir que «el número de patas, la vellosidad de la piel o la terminación del hueso sacro no sean razones suficientes para abandonar a un ser viviente a una suerte semejante» y así, «llegará el día en que la humanidad extienda su manto sobre todo ser que respira». El doctor Albert Schweitzer, premio Nobel de la Paz por su actividad humanitaria en África, afirmó que todas las criaturas, incluido el ser humano, poseen una voluntad de vivir, que hay que respetar. Tras afirmar que los animales «sufren tanto como nosotros» y que «la auténtica humanidad no nos permite hacerles sufrir», concluye Schweitzer: «Hasta que ampliemos nuestro círculo de compasión a todos los seres vivos, la humanidad no encontrará la paz».

 

Publicado en Animales, EL CORREO | Etiquetado , , , , , , | 2 comentarios

¡Feliz Año Nuevo!

Feliz Año.jpg

Mis mejores deseos para 2016 a los que les llegan las entradas de este blog por suscripción y a los que lo visitan ocasionalmente, así como a sus personas queridas. ¡Muchas  gracias por seguirme!

Publicado en Uncategorized | 1 Comentario

25 N Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Día internacional de violencia mujeresNo es, o no debería, ser uno más de los ‘Día Mundial de…’ o ‘Día Internacional de…’. El amplio y creciente calendario de ‘días de…’, cuyo fin es tomar conciencia de un problema real relevante, no debe crear habituación ni callo. El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer no es un ‘día’ más. Este año la ONU propone que el día 25 de noviembre tenga su continuidad en los días siguientes, hasta el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos. De este modo se deja bien claro que la violencia contra las mujeres afecta directamente a los derechos humanos. La violencia que se ejerce contra ellas es una clara violación de los derechos humanos. Así, pues, 16 días, por lo menos, de reflexión y actividad para la eliminación de esta lacra personal y social que es la violencia de contra la mujer a lo largo de su vida: desde la niñez a la vejez y en sus diferentes estados.
La violencia contra la mujer, en sus diferentes variantes, desde la violencia física a la psicológica y de las formas más brutas a las más sutiles, es el resultado o el subproducto de la discriminación que sufre en la sociedad. Discriminación que, a su vez, guarda estrecha relación con los estereotipos de género, es decir, con una visión y comprensión incorrecta de las diferencias entre hombres y mujeres, que distorsiona negativamente el perfil psicosocial de la mujer.
Es cierto que existen diferencias entre mujeres y hombres, pero no tan elevadas como los estereotipos de género indican, sin otro fundamento que el de su tozudez y rígida transmisión. Está demostrado que son mayores las semejanzas entre ambos sexos que las diferencias en el terreno, por ejemplo, de las aptitudes intelectuales y de otros rasgos psicológicos. En cualquier caso, las diferencias nunca pueden justificar la discriminación y mucho menos el poder despótico de un sexo sobre otro, es decir, del hombre contra la mujer. Muchas de las diferencias son, más bien, consecuencia de la misma discriminación.
Las mujeres y los hombres no somos de distintos planetas –como sugiere el título de un conocido libro–, sino de provincias o de pueblos cercanos o, mejor dicho, del mismo lugar, pues mujeres y hombres constituimos y formamos parte de una única humanidad.
Al leer hace unas horas en el sitio de las Naciones Unidas, correspondiente a este 25 N, datos concretos sobre los distintos tipos de violencia que se practican contra la mujer en el mundo, he sentido indignación y vergüenza. Pero no podemos quedarnos en la indignación y la vergüenza. Las Naciones Unidas invitan a la acción, más allá del día 25 N, incluso más allá de los 16 días siguientes. Los estereotipos sobre las diferencias de género, que con frecuencia terminan por ser contra la mujer, se adquieren y consolidan muy tempranamente, en los primeros años de la vida –con diferentes acentos dentro de cada cultura–, de modo que pueden ser tan connaturales a nosotros que apenas los advirtamos, de modo semejante a la imposibilidad de ver directamente con nuestros ojos una mancha pintada en nuestra frente. Porque los estereotipos y la consiguiente discriminación son eso: una mancha, una mancha tóxica. Ciertos chistes, expresiones y formas espontáneas de juzgar a las mujeres son solo algunos ejemplos o muestras.
Necesitamos el espejo de los conocimientos establecidos científicamente para advertir y ser conscientes de estas creencias automatizadas que llevan a la discriminación. Pero, sobre todo, el espejo del sano sentido común, que tampoco justifica la discriminación, sino que proclama la igualdad y la no superioridad de un sexo respecto al otro. No dejemos de mirar a esos espejos hasta que borremos del todo de nuestra frente y de nuestro interior esa mancha discriminadora. Esto exige una acción educación temprana y continuada que erosione estas falsas creencias, que se una a las disposiciones legales y actitudes sociales que luchan contra la discriminación. Son innegables los avances realizados en esta línea, sobre todo durante las últimas décadas. Pero no lo suficiente como para dar tregua a la campaña de eliminación de la violencia contra la mujer; desde todos los frentes, todos los días del año y en todas las partes del mundo, empezando por nosotros mismos.
Con estas sencillas y espontáneas reflexiones no trato solamente de defender a las mujeres contra la violencia. Con toda seguridad, ellas mismas se pueden defender y lo harán mucho mejor que yo, pues son evidentes las razones que existen contra la sinrazón de la violencia hacia las mujeres. Aunque resulte a primera vista chocante, trato también de ayudar a los hombres que practican algún tipo de maltrato, de defenderles, se entiende, de ellos mismos; porque no hay nada que degrade más a un ser humano que el ejercer violencia contra otro. La víctima, aunque desgraciadamente no siempre ocurre así –a veces, además de ser víctima, la mujer se siente culpable–, puede caminar con la cabeza más alta que el victimario. El hombre o todo grupo social que maltrata física o psicológicamente a una mujer se degrada hasta tal punto que necesita, además de una ejemplar sanción penal y de una firme condena social, una reeducación eficaz. Promovamos una educación que erradique esta violencia contra las mujeres. Pintemos el mundo de naranja o de puntos lila.

Publicado en Diferencias humanas, Enrique Pallarés | Etiquetado , | 4 comentarios